Para la delegación de Ancuya proveniente de tierras más
cálidas, el primer día de su recorrido tuvo por meta
alcanzar la cumbre del volcán Azufral, para esto la
delegación de Sapuyes organizó un desayuno rico en
proteínas como preparación para el gran ascenso. Con las
recomendaciones necesarias para apreciar y respetar el
ecosistema a visitar, y la presencia de los guías del
municipio se emprendió el trayecto; éstos estuvieron
prestos a indicar a sus visitantes las diferentes
especies naturales allí presentes. Para destacar se
encontraron varios “ojos de agua” ubicados en diferentes
puntos, y que de alguna forma “refrescaron“a la
delegación de Ancuya que no se esperaba tal intensidad
del recorrido, manteniendo el ánimo en alto ante la
expectativa de poder disfrutar el esplendor de la laguna
verde, patrimonio natural del departamento.
Al llegar a ésta la admiración de la delegación fue tan
vivaz como su color verde-esmeralda. La zona los acogió
con un clima espléndido propicio para disfrutar su
belleza única, pues los sorprendidos visitantes con sumo
respeto contemplaron desde todos los ángulos visuales
este exótico capricho de la naturaleza, y seguramente en
medio del éxtasis se cuestionaron de si era producto de
la imaginación o de una realidad fantaseada.
Llenos de energía y reconfortados con este hermoso
espectáculo se inició el descenso por la ruta hacia el
Espino, este camino poco conocido y celosamente
resguardado por el municipio de Sapuyes es realmente
sorprendente por su paisaje sin igual, pues posee
hermosos” ojos de agua”, bosques de extraños frailejones
y un túnel natural de apariencia mítica conformado por
las raíces espesas de varios árboles, que dejaron
exhortos a los caminantes. Cabe destacar el cuidado y la
protección que se le ha dado a esta ruta como ya se ha
mencionado, gracias a los guardabosques y guías de este
municipio. Sin embargo, próximos al Espino se pudo
observar de forma contrastante como los cultivos de papa
se están acercando cada vez más a las especies nativas
del páramo, lo cual podría afectar a futuro el
equilibrio del ecosistema.
Luego de esta gran experiencia, ya en Sapuyes les tenían
preparado a sus visitantes un recorrido de múltiples
contrastes, que incluyó la visita a todos los templos
religiosos, y a la famosa “Piedra de los Monos”
pictograma que la etnia de los Pastos dejó allí como
prueba de su existencia, y de la fuerza creativa de su
cultura.
Simultáneamente a esta experiencia y en otro punto
geográfico de la región se realizó el primer encuentro
de retroalimentación, en el que los Pupialeños se
desplazaron al municipio de Consacá donde fueron
recibidos por el mismo comité que antes los había
visitado, el cual en virtud de esa previa experiencia
tenía preparado un cronograma de turismo bastante
estructurado, ratificando que estos intercambios
culturales son enriquecedores para las organizaciones de
turismo de cada localidad.
Doris Torres, Directora de la Oficina de Turismo
Departamental, estuvo presente en dicho municipio para
resaltar el esfuerzo en la planeación de estas
actividades, y por supuesto hizo énfasis en la
importancia e influencia del turismo en la economía
municipal y regional. Además, aprovechó para dar una voz
de aliento en vista de la situación de conmoción que
vivimos actualmente, invitando a los presentes a seguir
adelante con la consigna de que fortalecer nuestro
sentido de pertenencia y apreciar la riqueza humana y
natural que tenemos es el mejor camino.
Posteriormente los integrantes del comité condujeron a
sus invitados a un recorrido histórico que inició en la
vereda Cariaco, en el sitio exacto donde se llevó a cabo
la batalla de Bomboná en abril de 1822, gesta de nuestro
libertador que para muchos es motivo de controversia. De
allí se dirigieron hasta la hacienda de Bomboná, lugar
en que se organizó el cuartel general de Bolívar, y
donde se replegaron sus tropas al día siguiente de la
batalla, antes de iniciar la retirada hacia Popayán
cuatro días después de la misma.
Así se continúo con el recorrido por los diversos
lugares destacados de la campaña libertadora, enmarcado
por una tierra exuberante y cálida propicia para el
cultivo de pepino, pimentón y café, siendo éste motivo
de orgullo por ser uno de los más excelsos del mundo
como bien lo confirman sus habitantes, quienes también
resaltaron la prosperidad de sus cultivos durante todo
el año, que atribuyen al clima, a los excelentes
sistemas de riego, y al volcán Galeras que de vez en
cuando “fertiliza” con sus cenizas la región.
Otro recorrido interesante se hizo a través de zonas
rodeadas por rocas dispersas a lo largo del municipio,
que según lo informado fueron expulsadas por el mismo
volcán en sus primeras emisiones durante épocas remotas,
y que además, utilizaron los Quiyasingas (cultura
aborigen que habitaba esta región) para plasmar sus
petroglifos, imágenes donde representaban su percepción
general del cosmos, que incluía la localización de los
diferentes equinoccios, y los movimientos circulares de
la tierra alrededor del sol representado en espirales.
De lo cual se puede inferir el conocimiento astronómico
de esta cultura así como la de los Pastos, que les fue
útil para determinar los tiempos propicios para cultivar
y recolectar sus productos.
Así se dio por terminada esta primera experiencia de
intercambio de dos municipios que quizás pensaron no
tener mucho en común, y que ahora comparten muchas
experiencias y fuertes lazos de afecto. Los Pupialeños
se despidieron luciendo con emoción el famoso sombrero
de Consacá y con el deseo de retornar a estas hermosas
tierras de gentes amables que los acogió como hermanos.
Mauricio Sánchez Gómez
Comunicador Social-Periodista
Proyecto "Más nariñenses viajando por Nariño", Colombia.