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Biblioteca Virtual de Ipiales, Nariño, Colombia

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Director y jefe editor: Arturo Coral-Folleco

Departamento de Nariño, República de Colombia, Sur América


2007

 

POBLAMIENTO Y POBLACION - IPIALES

Características Físico Bióticas
Municipio de Ipiales, Nariño, Colombia

 

 

El municipio de Ipiales en el departamento de Nariño, Colombia

 

POBLAMIENTO


Toda población se caracteriza por la formación social que desarrolla en el tiempo y en la ocupación de un determinado espacio, caracterizada ésta por factores económicos, sociales, políticos, ideológicos y culturales.

La ubicación, distribución, estructura, variación y características económicas de la población, están íntimamente relacionadas con la calidad y el propósito de vida que busca todo ser humano para el desarrollo integral.

En este contexto el proceso de poblamiento del municipio de Ipiales tiene su origen en el asentamiento precolombino de los Pastos, quienes según los historiadores, se ubicaron en la parte nor-occidental de Ipiales, hoy Puenes. En el análisis del proceso de ocupación del territorio de Ipiales, se tiene en cuenta la parte nor-occidental por ser ésta el foco inicial de colonización y posterior distribución espacial.

Sobre los datos históricos de poblamiento no se encuentra un acta de fundación por tanto al no existir certeza, se toman como referencia las visitas de los conquistadores y narraciones de los cronistas de la época.

A. PROCESO DE OCUPACION DEL TERRITORIO.

A la llegada de los españoles procedentes de Quito en 1535, encontraron en el altiplano de Túquerres e Ipiales, las tribus de los Pastos que poblaban esta meseta. El asentamiento de los Pastos, no solo abarcaba el altiplano; sino también la parte alta de la cordillera Occidental. Dicho territorio comprendía desde el valle del río Chota en la república del Ecuador al sur, hasta el curso medio del río Patía al norte del departamento de Nariño.

Entre los años de 1546-47, el cronista español Pedro Cieza de León enumera los pueblos de los Pastos, así: Ascual, Mallama, Túquerres, Sapuyes, Iles, Gualmatán, Funes, Chapal, Males, Ipiales, Pupiales, Turca, Cumbas.

Otros pueblos que hicieron parte de la cultura de los Pastos, son aquellos que Jaramillo (1971) cita: Males, Puerres, Comichala, Tiscuas, Chapal, Carlusanía, Chunga, Yapueta, Yarabal, Putisnán, Capuis, Funes, Pastas, Cumbal, Nastar, Mallama, Guachocal, Muellamués, Ipiales, Potosí, Iles, Túquerres, Guaytarilla, Ymués, corroborando la versión del Cieza de León.

Para la mayoría de los investigadores, Uribe (1982 ), Moreno Díaz (1980) y Jaramillo (1971) consideran que dentro de las costumbres y formas de gobierno de los Pastos se destaca su esquema monárquico al estilo Azteca o Inca, se organizaban en beherías o comunidades gobernadas de acuerdo a un concejo de notables. Había también otro gobierno bárbaro sin ley, ni rey, ni asiento. Citando a de las Casas, Uribe (1971) expresa sobre los Pastos: ni comían carne humana, ni ofrecían sacrificios de hombres como lo hacían los Aztecas y ni por memoria había algo que oliese a pecado nefando.

En el territorio de los Pastos se destacaba la bondad de la madre tierra, rica en producción de maíz, gozaba de un buen clima, buen drenaje, protección y poseían minas de oro; la encomienda constaba de 240 indios de mala catadura, no tenían ídolos y la otra vida era para ellos un paraíso de delicias.

Cieza de León, frecuentemente refiriéndose a estos "indios" decía cosa igual, aportando el dato de que sus armas consistían en palos, lanzas mal hechas, a la vez que eran de poco ánimo.

El cronista Cabello de Balboa, quien estuvo en Ipiales en repetidas ocasiones y por su condición de doctrinero de Males y Funes, expresa que sus casas eran humildes, cercadas y de gran población.

Y por último Fray Jerónimo Escobar, en su descripción sobre la provincia de Popayán afirma sobre la escasa capacidad de los Pastos, por cuanto lo que se les ha enseñado en diez días, se pierde en diez días; tienen mil vicios y bailan en las plazas junto a las ollas de chicha, única ocasión para distraerse (Uribe, 1982).

Ipiales, no cuenta con documentos inobjetables acerca de su fundación; esto ha llevado a largas discusiones históricas y a diversas hipótesis que afirman tener la razón; empero, la dificultad se atribuye a no haber encontrado el acta de fundación de la ciudad lo que obliga a distinguir dos etapas relacionadas con su fundación: la primitiva y la española, y por otra parte, la visión de la nueva ciudad y consolidación de su vida municipal.

1. Fundación primitiva indígena.

Se atribuye el asentamiento de los Pastos en lo que hoy corresponde a la loma de Puenes, actualmente un barrio de la parte urbana del municipio, teoría que es muy dudosa, pues en el sector de Puenes no se han encontrado vestigios de la existencia de población indígena alguna. " El asiento aborigen de Ipiales fue el sitio denominado Puenes, nada de imposible en ello aunque entiendo mas que solamente lo afirma la tradición que ha fallado lamentablemente al indicar el nombre de los presuntos fundadores, lo que torna en sospechosa por lo menos". (Mejía, 1961 : 187).

Sin embargo, si aceptamos la hipótesis anterior se da por hecho que en este sector se levantaron las primeras casas indígenas, extendiéndose paulatinamente el poblado hacia los sectores oriente, norte y noreste de la plaza mayor (actual Parque 20 de Julio), constituyendo el caserío de Ipialpud, nombre dado inicialmente por los indígenas, en honor al cacique Ipial ( personaje que aún se recuerda y se le rinde homenaje en las fiestas carnavalescas de 5 y 6 de enero). (Mejía, 1961).

2. Fundación española.

Si se trata de rastrear la fundación española de Ipiales, lo más acorde es tener en cuenta como posibles fundadores a los capitanes de las tantas expediciones españolas realizadas a estas regiones entre ellos: Diego de Tapia, en la primera quincena de 1535; Pedro de Añasco, en los primeros días de abril de 1535; Juan de Ampudia, en los primeros días de junio de 1535; Pedro de Puelles, el primero de los capitanes de la campaña de Sebastián de Belalcázar, en los primeros días de enero de 1536.

Sin embargo, la historia le atribuye la fundación española de Ipiales a Sebastián de Belalcázar, en cabeza de Diego de Tapia; don Sebastián de Belalcázar quien realizó cuatro viajes a nuestra comarca, en la campaña correspondiente a su segundo viaje, repartió las tierras de las etnias de los Pastos y Quillacingas, cuya expedición abarca desde abril de 1535 a enero de 1536.


"Por lo que hace a las encomiendas y doctrinas de los Pastos, podemos remontarnos a las conquistas de Sebastián de Belalcázar, quien fue el primero que repartió esas tierras entre los vecinos de la ciudad de San Francisco de Quito... Años más tarde tenemos como encomenderos de Ipiales a Hernando Cepeda Ahumada, casado con doña Catalina Belalcázar, hija del adelantado y legitimada por la Real Cédula del 11 de Enero de 1541. A la muerte de Cepeda obtuvo la encomienda de Ipiales y Potosí, Sebastián de Belalcázar, nieto del adelantado e hijo de los anteriores. En las condiciones de encomendero de Ipiales, lo encontramos en 1.568 "
(Coral, 1985: 16).

3. Nuevo asentamiento de la ciudad.

Con relación a la nueva ciudad las evidencias señalan que fueron los clérigos: Andrés Moreno de Zúñiga y Diego de Bermúdez quienes trasladaron (posiblemente en 1585) el antiguo poblado de la loma de Puenes a la plaza mayor, debido seguramente a que Puenes no reunía las condiciones necesarias para la fundación de poblaciones exigidas por la Corona Española y un motivo mayor  parece ser la escasés de agua en este sector. ( Coral, 1985: 16).

4. Vida municipal.

Hacia el año 1863 Narváez Ramírez (1995) expresa: "Un ipialeño ilustre de aquella época, tomó las armas en nombre del partido liberal para defender la frontera y luchó en las batallas de las Gradas y en la de Cuaspud. Se trataba del abogado Avelino Vela Coral oriundo de esta ciudad fronteriza. A este jurisconsulto y militar se debe la creación de la Municipalidad de Obando.

En las sesiones ordinarias de la Asamblea del Estado Soberano del Cauca Vela Coral, presentó un proyecto sobre la Municipalidad de Obando. Tal proyecto fue acogido por la Legislatura en la Ley 131 de octubre 23 de 1863 que señalaba una nueva división territorial para el departamento, en ella se preveía la creación del municipio de Obando con capital Ipiales, conformado por los distritos parroquiales de Carlosama, Cumbal, Iles, Males, Pupiales e Ipiales; Las Aldeas de Puerres, Putis, Potosí, Gualmatán, Pastás y Mayasquer y los caseríos de Colimba, Yaramal, Chiles y el Pun".

En el mismo sentido se expresa Piedrahita (1992), quien afirma que según la constitución de Túquerres de 1854, la municipalidad de Obando con su capital Ipiales, se conformó por seis distritos parroquiales: Carlosama (hoy Cuaspud), Cumbal, Iles, Males (hoy Córdoba), Pupiales e Ipiales; seis aldeas: Potosí, Aldea de María, Puerres, Gualmatán, Pastas (hoy Aldana) y Mayasquer; cuatro caseríos: Colimba, Yaramal, Chiles y Pun; y en 1871 se anexó el Distrito Parroquial de Guachucal. El 6 de noviembre de 1863, tomó posesión como Jefe de la Municipalidad de Obando, el Doctor Avelino Vela Coral, quien fue designado por el Presidente del Estado Soberano del Cauca, Dr. Liceo Payán.

Sobre el nombre de la Municipalidad de Obando no existe certeza, la tradición afirma que seguramente se debió en honor a la heroína Antonia Josefina Obando, Ipialeña mártir de la república, sacrificada en el atrio de la capilla de La Escala el 9 de noviembre de 1822 por defender los ideales independentistas de la región frente al yugo español. Por ser un personaje recordado entre los obandeños transcribimos apartes del artículo del historiador ipialeño Bernardo Andrade. «De entre tantos, aparece la figura cimera de la patriota Antonia Josefina Obando, intelectual, laboriosa, rebelde, esbelta, con belleza fresca, juvenil y atractiva de la mujer de la época; por ello fue seleccionada para coronar las sienes con laureles, vestida de «Ninfa» y pronunciar un heroico discurso en la fiesta que se le tributó en honor a Simón Bolívar, quien visitó a Ipiales rumbo a Quito, en junio de 1822; este hecho constituyó para la Obando su sentencia de muerte, por parte de los realistas de entonces.

En horas de la mañana de esa programación, ella acompañó a las autoridades y al pueblo Ipialeño el apoteósico recibimiento al Libertador, en una entrada triunfal, con la participación de avesados jinetes; posteriormente «pasearon» al homenajeado en canoa por la laguna, ubicada abajo del Chorro Chico, en donde enseñoreaban una arboleda de especies de la región ubicada en el actual barrio La Laguna; bajaron a pie del centro de la villa por el sector de la antigua gallera. Ipiales, era un pequeño poblado, con algunas casas de tierra aprisionada y cubierta de paja, que bordeaban el centro de la antigua plaza Boyacá.

A escasos metros de aquí, fue vilmente asesinada la patriota ipialeña, en noviembre de 1822, en el sitio de la desaparecida capilla de la Escala, destruida a mediados de la década de los años 40, ubicada en la actual Carrera 5ª, con Calle 8ª. Se identificó a sus autores que estaban comandados por Benito Boves, apoyado por Eusebio Mejía, apodado «El Calzón», perteneciente a las huestes realistas de Agustín Agualongo y Estanislao Merchancano...».

El nombre también se atribuye al del General José María Obando, defensor de la integridad nariñense en contra de las ambiciones ecuatorianas de anexarse estos territorios.

Este esquema de la Municipalidad de Obando perdura hasta el año de 1886, precisamente cuando la nueva constitución inspirada por Núñez, creó 18 provincias para el nuevo departamento del Cauca, entre ellas la provincia de Obando con su capital Ipiales, esquema que permanece vigente política y administrativamente hasta la legislación de la reforma administrativa de 1941, fecha en la que desaparece la provincia como tal y comienza para ésta una nueva organización político-administrativa, bajo el nombre de municipio de Ipiales.

En el año de 1904, el departamento de Nariño es creado como unidad político-administrativa del país, el presidente José Manuel Marroquín sancionó la Ley que creaba el décimo departamento de Colombia (Chaves. 1983). " La Ley 1a del 5 de agosto de 1908, impuso una subdivisión sui-géneris, disgregando el territorio nariñense en varios departamentos, así.

Departamento de Tumaco, capital Tumaco, compuesto por las antiguas provincias de Núñez y Barbacoas.

Departamento de Túquerres, capital Túquerres, formado por las antiguas provincias de Obando y Túquerres.

Departamento de Pasto, Capital Pasto, integrado por las antiguas provincias de Pasto, Juanambú y La Cruz con los territorios del Caquetá y el Putumayo.

La Ley 65 de 1909, dispuso que la linderación del Departamento sería en lo sucesivo la misma que tuvo Nariño el 1o de enero de 1905.

Para 1911, Nariño estaba dividido en 8 provincias, a saber: Pasto, Túquerres, Ipiales, Juanambú, La Cruz, Barbacoas, Núñez y Mocoa. Sus distritos eran 48 y 47 los corregimientos " (Rodríguez, 1958: 342).

En la misma obra, el autor manifiesta que a comienzos del año 1951 quedan conformados los municipios del departamento de Nariño; entre ellos Ipiales, con su capital del mismo nombre, municipio que hasta ese año se conforma por los tres corregimientos: Las Lajas, La Victoria y San Juan, actualmente, se anexan los corregimientos de Yaramal y las Cruces.

En este contexto, Ipiales se conforma por las siguientes secciones: Agailo, Arrayanes, Camellones, Cuatro Esquinas,
Culancala, Cultún, Cutuaquer, Chacuas y Chaguaype, Chalamag, Chupadero, El Charco, El Hospital, Inagán, Inchuchala, Las Animas, Las Cruces, Las Palmas, La Tola, Los Chilcos, Llano Grande, Orejuela, Paramillo, Placer, Puente Nuevo, Puente Viejo, Puenes, Queluá, Quistial, San Antonio, Santafé, Téquez, Tusandala, Urambú, Yanalá, Yaramal, Zuras, Salado, San José y Soledad. (Rodríguez, 1958 : 349-350).

Por la importancia histórica y por constituirse en polos generadores de desarrollo para el municipio de Ipiales destacamos
y analizamos en forma detallada los corregimientos de Las Lajas y La Victoria .

5. Corregimiento de Las Lajas.

Hacia la parte sur-oriental del municipio de Ipiales se encuentra el corregimiento de Las Lajas, aquí se ubica el santuario de su mismo nombre, considerado como uno de los más bellos del mundo por su topografía accidentada y atrevida arquitectura medieval, construido en un espacio muy abrupto del río Guáitara, que los peregrinos se impresionan y le dan un valor solemne y religioso.

El santuario de Las Lajas, por las características antes descritas es visitado por peregrinos que vienen de diferentes partes del mundo, generando en el corregimiento de las Lajas en particular y en el municipio en general servicios y funciones complementarias que permiten a sus habitantes desarrollar actividades comerciales con artículos religiosos, visitas turísticas, desarrollo del transporte, infraestructura de servicio hotelero y comercialización de artesanías; de igual manera la organización espacial se desarrolla en un corredor comercial que se extiende desde la ciudad de Ipiales hasta la basílica y a la vez se ha desarrollado una economía importante en el área de influencia alrededor de la basílica.

Los espacios funcionales en torno a la basílica presentan: un colegio, una institución que imparte educación primaria, una emisora, Telecóm, hoteles, restaurantes, mercado informal y una inspección de policía, los cuales permiten satisfacer las necesidades de tipo educativo, de servicios públicos, comercio y de seguridad social a sus habitantes al igual que a los
visitantes.

6. Corregimiento de La Victoria.

El Corregimiento de La Victoria se encuentra localizado al sur-oriente del municipio de Ipiales en la vertiente oriental de la cordillera Centro Oriental, sitio de paso obligado entre la región Andina y el Pie de Monte Amazónico, punto de referencia para el proceso de colonización de esta región que se dio a comienzos de este siglo, en el cual se detectan cinco corrientes migratorias registradas en sus actas y documentos de fundación y algunos testimonios orales.

El proceso de colonización del corregimiento de La Victoria data desde 1900, la cual se legaliza como jurisdicción colombiana en 1917(Según Acta de fundación de La Victoria No. 2 de 1914).

El primer grupo migratorio que se estableció en la región, en el año de 1900 fue por parte de campesinos, artesanos y fugitivos de las guerras civiles, que según versiones de sus habitantes al verse perseguidos se instalaron en el valle del Pun, sector que en la actualidad comprende las veredas de El Salado, San Antonio, La Palma y San Jorge pertenecientes a Colombia y las poblaciones de El Carmelo, Santa Bárbara, Cartagena y la Bonita
en la república del Ecuador.

Los inmigrante procedían de poblaciones colombianas como: Ipiales, Potosí y Córdoba, la cual fue reforzada por los caucheros provenientes de la región amazónica en la frontera con el Brasil, para lo cual se requería abundante mano de obra. (Chávez, 1960: 125).

Esta migración trajo consigo la intervención del hombre sobre el bosque natural, modificando el espacio mediante la apertura de trochas y establecimiento de viviendas dispersas, que se ubicaron a lo largo de esta ruta. La población inicial para subsistir utiliza la actividad de la caza de los animales del entorno como la danta, pavo, venados. Y para cocer los alimentos y la construcción de viviendas utilizaron la madera extraída del bosque especialmente pino colombiano, yalte, amarillo, chachajo, cedro y guandera.

Una segunda migración se asentó en la región, aproximadamente a partir de 1914 por colonos procedentes de Potosí, que llegaron con la idea de fundar un pueblo como consta en el Acta No. 2 de Fundación de la Victoria del 29 de marzo de 1914; pero por fricciones políticas e intereses económicos de poder y espacio con los colonos ya establecidos fracasó este intento.

Según tradición oral y específicamente el testimonio de Gilberto Pineda, (personaje de la región) manifiesta que mediante el tratado fronterizo "Suárez-Muñoz Vernaza" que se firmó en 1916, Colombia cedió al Ecuador una área aproximada de 30.000 kilómetros cuadrados equivalentes al actual departamento de Nariño, que incluía una zona de reserva productiva y rica en recursos naturales, (zona de El Carmelo hoy territorio ecuatoriano). El sentir patriótico de los colonos los obligó a fundar una población en el área colombiana con grupos procedentes de Potosí, Ipiales, Pupiales, Córdoba y Gualmatán, que ingresaron al área por la ruta de Yaramal.

La fundación de La Victoria se oficializa el 21 de Junio de 1917 ( Según Acta de fundación No. 5 de 1917). Por la necesidad de organizar la población se procedió a talar una basta extensión del bosque y se le denominó La Victoria, nombre dado por sus moradores, debido a la abundancia de calabazas, a las que los colonos llamaban comúnmente victorias. Otra versión expresa que, el nombre de "La Victoria" se originó a raíz del pleito ganado a la Universidad de Nariño por los colonos, quienes se sentían perjudicados cuando el gobierno departamental les cedió 10.000 hectáreas de tierras baldías pertenecientes a los corregimientos de El Encano y La Victoria.

La tercera migración se lleva a cabo en 1.930, época que coincide con la recesión económica mundial del 29, migración constituida fundamentalmente por grupos procedentes de Potosí, Puerres, Ipiales, Pupiales y Pasto, quienes convierten a La Victoria en un centro de explotación maderera, recurso que se había constituido en una fuente importante de ingresos al ser comercializada. La tala del bosque y el incremento de la población hicieron posible un reordenamiento y valorización del espacio al dedicar gran parte de esas tierras a actividades agropecuarias.

Una cuarta migración se realiza en el año de 1950 hacia el sur-oriente de Nariño, especialmente hacia La Victoria, Los Alisales, Monopamba y Llorente, fecha de mayor crisis política y social en el país, período donde se agudiza la violencia en Colombia, el campesino es sacado de sus propiedades y obligado a emigrar a otros frentes de colonización. Cerón, (1985) manifiesta que en el departamento se incrementa la pauperización del campesinado, es decir cuando se hace evidente el grado de hacinamiento al no tener posibilidad de ampliación de la frontera agrícola, la ausencia de nuevas tecnologías y al no poder involucrar actividades productivas en Pasto y los centros regionales, emigran a estas tierras no cultivadas y no apropiadas jurídicamente.

Una quinta migración se llevó a cabo en 1976 en el territorio comprendido entre los ríos Guamuez, San Miguel, Churuyaco en Colombia y Aguarico en el Ecuador, quienes al dispersarse en esta región entraron en contacto con comunidades indígenas, reducto de los Kofanes.

A partir de entonces el ingreso de nuevos habitantes a la región es constante y el proceso de colonización avanza hacia el oriente sobre terrenos baldíos por la necesidad de convertirse en propietarios y establecer su hogar. En la actualidad la colonización avanza hacia lugares como la Esfloria, Azuay, y La Estrella.

Este proceso de colonización se ha realizado desde el principio en forma espontánea, sin ningún tipo de planeación, con carencia de técnicas, provocando la inadecuada utilización de los recursos y el deterioro progresivo del suelo y la notable disminución de especies maderables y faunísticas, algunas al borde de la extinción. ( Argotti y Otros. 1991 ).

En la actualidad La Victoria ha servido como paso obligado para la colonización de una de las zonas más productivas del departamento del Putumayo como el valle del Guamués y la cuenca sedimentaria de la amazonía, que está siendo utilizada para la siembra de cultivos ilícitos.

Cabe anotar que la mayoría de la producción agropecuaria y forestal de La Victoria se comercializa en la ciudad de Ipiales y esta a su vez se constituye en un centro que ofrece servicios especializados a los habitantes de La Victoria y su área de influencia colonizada.

 

POBLACION

 

B. DISTRIBUCION ESPACIAL DE LA POBLACION (POBLACION PROYECTADA 2004).

Espacialmente la mayor parte de la población se en cuentra hubicada en la zona urbana del municipio de Ipiales, que constituye el 79.66% (59.391 habitantes) y el restante 20.34% (15.144 habitantes ) localizados en la zona rural (DANE 1993). Los hombres constituyen en términos absolutos 35.560 habitantes que corresponden a 48% y las mujeres 38.935 que constituye el 52%; con un índice de masculinidad de 91.33%, lo cual indica que por cada cien mujeres existen 91 hombres.

La evolución de la dinámica poblacional en el municipio de Ipiales, se halla fuertemente influenciada por el comportamiento de la economía de la región fronteriza por un lado y por otra parte la colonización del Pie de Monte Amazónico.

La distribución espacial de la población se presenta en forma lineal, nuclear y en algunas veredas en forma dispersa.
Linealmente la población está ubicada a lo largo de las vías carreteables por el fácil acceso que las mismas vías permiten hacia los centros funcionales tales como Ipiales, Las Lajas, San Juan, La Victoria, El Carmelo y Tulcán en el Ecuador.

De manera nucleada la encontramos en el sector Ipiales, la cual se concentra en el área urbana con el 79.67 % y en el resto del municipio con el 20.32 % de la población total, con una densidad promedio de 45.25 h/Km². La población se concentra en la zona urbana por ser la ciudad, centro administrativo municipal, zona comercial de importancia y unidad de desarrollo fronterizo, de igual manera el corregimiento de Las Lajas, por ser este un centro de atracción turística; los corregimientos de San Juan, Yaramal y La Victoria por tratarse de poblados ubicados al centro de las respectivas secciones administrativas.

En el macizo montañoso, en la vertiente y pie de monte andino la población se encuentra dispersa, situación que se explica por la carencia de vías de comunicación que ofrecen pocas posibilidades de expansión poblacional, observándose una desigual distribución, con mayor concentración de la población en el altiplano y en los valles de los ríos Pún, Cultún y San Francisco.

La población rural establecida por CORPOICA en sus fichas veredales no corresponden a los datos obtenidos en el censo de 1995, puesto que el DANE incluye en su registro todas las veredas del sector Ipiales como parte del área urbana, en cambio CORPOICA, las veredas de este mismo sector las registra dentro del área rural de ahí la diferencia en los datos totales que arrojan las dos entidades.

C. ESTRUCTURA Y DINAMICA DE LA POBLACION.

La ciudad de Ipiales como centro de recepción de comercio y por ende de población flotante, se ve modificada por circunstancias tales como: la influencia de zona de frontera e intercambio comercial y la fluctuación monetaria del DOLAR con relación al PESO, lo cual incide en el comercio y su dinámica poblacional, presentándose el fenómeno migratorio de comerciantes de los dos países en donde se justifica su rentabilidad económica de acuerdo al intercambio comercial.

En el período analizado del censo poblacional desde 1985 a 1995, presenta una tasa de crecimiento del 0.43% inferior a la tasa de crecimiento del país que es del 2.7%. En términos absolutos, la población paso de 71.902 a 74.495 habitantes, esto significa que la población aumentó en el lapso de ocho años en 2.593 habitantes.

De acuerdo a lo anterior, la tasa de crecimiento para 1985-1995 presenta el índice más bajo en todos los datos censales que ofrece el DANE, las razones de esta situación pueden ser los procesos migratorios que realizan sus habitantes hacia el interior del país, al vecino departamento del Putumayo, hacia la vecina república del Ecuador; y también los efectos de la planificación familiar bastante acentuada en los últimos años.

D. COMPOSICION DE LA POBLACION POR EDAD Y SEXO.

La composición de la población del municipio de Ipiales por edad y sexo expresada en grupos quinquenales, muestra una distribución porcentual con una alta participación de los rangos menores que determinan una pirámide poblacional de forma aguda con una base ancha de forma pagoda que representa una población joven.

El análisis de los tres grupos de edades permiten apreciar que los menores de 15 años representan el 41.32% del total de la población; el rango entre 15 y 64 años constituye el 50.21% y el rango de 60 y más es de 8.86%. La razón de dependencia está representada por el 50.1%. Los índices de masculinidad se reflejan en todos los rangos a excepción de los rangos comprendidos entre los 60 y 64 y 85 en donde se observa un predominio del sexo femenino sobre el masculino, en términos comparativos.

1. Fecundidad y natalidad.

La evolución de la tasa de natalidad y fecundidad de la población del municipio de Ipiales, que se infiere de las estadísticas presentadas por los registros notariales, es de 164.9 nacimientos por mil habitantes anuales para el año de 1985, para el año de 1995 la tasa de natalidad disminuyó a 36.21 por mil habitantes anuales, la tasa de fecundidad para el año de 1995 fue de 162.96 por mil habitantes.

2. Migraciones.

Colombia no es una excepción, tampoco el departamento de Nariño, donde la evidente migración campo-ciudad se expresa en el estancamiento o decrecimiento poblacional de aquellos municipios con menor desarrollo económico. Este comportamiento es ostensible en el municipio de Ipiales por la frecuente salida de habitantes hacia diferente lugares, especialmente a Pasto, departamento del Putumayo, Bogotá, Cali, Manizales, Popayán y zonas de colonización de la vecina república del Ecuador.

Una de las características específicas de este proceso que se presenta en el municipio de Ipiales, son las migraciones
pendulares ocasionadas por el turismo, (Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas) y el comercio generado por la influencia de la zona fronteriza. En este contexto la ciudad de Ipiales se constituye en un sitio de paso obligado que organiza los diferentes flujos migratorios.

Los investigadores para cuantificar los movimientos pendulares hacia el sector del Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas lo infirieron de la siguiente manera: Se tomó como referencia el número de vehículos que cumplen diariamente la ruta Ipiales - Las Lajas y el número de pasajeros por vehículo que asciende en promedio a 700 personas, número que se ve incrementado en épocas de festividades de la Virgen de Las Lajas, Semana Santa, diciembre y principios de año.

La misma metodología utilizaron los investigadores para calcular el número de personas que visitan la vecina localidad de Tulcán (Ecuador); cuyo promedio diario es de 3.500 personas. (hacia la ciudad de que se desplazan en promedio diario, 2.000 personas).

Limitante para lograr los objetivos propuestos ha sido la dificultad en la consecución de estadísticas demográficas, en
especial del proceso migratorio en la ciudad de Ipiales; no obstante se han formulado hipótesis que pueden dar respuesta a este fenómeno migratorio.

Los factores de migración campo-ciudad están relacionados con la edad; son los más jóvenes quienes migran a la ciudad en busca de mejores condiciones materiales de vida, para continuar estudios superiores o por razones afectivas.
 

 

Julio Ramón Jácome Benavides / Artur Coral-Folleco, ipitimes.com® /Nueva York © 2007

 

 


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