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POBLAMIENTO Y POBLACION - IPIALES
Características Físico Bióticas
Municipio de Ipiales, Nariño, Colombia

El municipio de Ipiales en el
departamento de Nariño, Colombia
POBLAMIENTO
Toda población se caracteriza por la formación social que desarrolla en el
tiempo y en la ocupación de un determinado espacio, caracterizada ésta por
factores económicos, sociales, políticos, ideológicos y culturales.
La ubicación, distribución, estructura, variación y
características económicas de la población, están íntimamente
relacionadas con la calidad y el propósito de vida que busca todo
ser humano para el desarrollo integral.
En este contexto el proceso de poblamiento del municipio de
Ipiales tiene su origen en el asentamiento precolombino de los
Pastos, quienes según los historiadores, se ubicaron en la parte
nor-occidental de Ipiales, hoy Puenes. En el análisis del
proceso de ocupación del territorio de Ipiales, se tiene en
cuenta la parte nor-occidental por ser ésta el foco inicial de
colonización y posterior distribución espacial.
Sobre los datos históricos de poblamiento no se encuentra un
acta de fundación por tanto al no existir certeza, se toman como
referencia las visitas de los conquistadores y narraciones de los
cronistas de la época.
A. PROCESO DE OCUPACION DEL TERRITORIO.
A la llegada de los españoles procedentes de Quito en 1535,
encontraron en el altiplano de Túquerres e Ipiales, las tribus de
los Pastos que poblaban esta meseta. El asentamiento de los
Pastos, no solo abarcaba el altiplano; sino también la parte alta
de la cordillera Occidental. Dicho territorio comprendía desde
el valle del río Chota en la república del Ecuador al sur, hasta
el curso medio del río Patía al norte del departamento de Nariño.
Entre los años de 1546-47, el cronista español Pedro Cieza de
León enumera los pueblos de los Pastos, así: Ascual, Mallama,
Túquerres, Sapuyes, Iles, Gualmatán, Funes, Chapal, Males,
Ipiales, Pupiales, Turca, Cumbas.
Otros pueblos que hicieron parte de la cultura de los Pastos, son
aquellos que Jaramillo (1971) cita: Males, Puerres, Comichala,
Tiscuas, Chapal, Carlusanía, Chunga, Yapueta, Yarabal, Putisnán,
Capuis, Funes, Pastas, Cumbal, Nastar, Mallama, Guachocal,
Muellamués, Ipiales, Potosí, Iles, Túquerres, Guaytarilla, Ymués,
corroborando la versión del Cieza de León.
Para la mayoría de los investigadores, Uribe (1982 ), Moreno Díaz
(1980) y Jaramillo (1971) consideran que dentro de las
costumbres y formas de gobierno de los Pastos se destaca su
esquema monárquico al estilo Azteca o Inca, se organizaban en
beherías o comunidades gobernadas de acuerdo a un concejo de
notables. Había también otro gobierno bárbaro sin ley, ni rey, ni
asiento. Citando a de las Casas, Uribe (1971) expresa sobre los
Pastos: ni comían carne humana, ni ofrecían sacrificios de
hombres como lo hacían los Aztecas y ni por memoria había algo
que oliese a pecado nefando.
En el territorio de los Pastos se destacaba la bondad de la madre
tierra, rica en producción de maíz, gozaba de un buen clima,
buen drenaje, protección y poseían minas de oro; la encomienda
constaba de 240 indios de mala catadura, no tenían ídolos y la
otra vida era para ellos un paraíso de delicias.
Cieza de León, frecuentemente refiriéndose a estos "indios" decía
cosa igual, aportando el dato de que sus armas consistían en
palos, lanzas mal hechas, a la vez que eran de poco ánimo.
El cronista Cabello de Balboa, quien estuvo en Ipiales en
repetidas ocasiones y por su condición de doctrinero de Males y
Funes, expresa que sus casas eran humildes, cercadas y de gran
población.
Y por último Fray Jerónimo Escobar, en su descripción sobre la
provincia de Popayán afirma sobre la escasa capacidad de los
Pastos, por cuanto lo que se les ha enseñado en diez días, se
pierde en diez días; tienen mil vicios y bailan en las plazas
junto a las ollas de chicha, única ocasión para distraerse (Uribe, 1982).
Ipiales, no cuenta con documentos inobjetables acerca de su
fundación; esto ha llevado a largas discusiones históricas y a
diversas hipótesis que afirman tener la razón; empero, la
dificultad se atribuye a no haber encontrado el acta de fundación
de la ciudad lo que obliga a distinguir dos etapas relacionadas
con su fundación: la primitiva y la española, y por otra parte,
la visión de la nueva ciudad y consolidación de su vida
municipal.
1. Fundación primitiva indígena.
Se atribuye el asentamiento de los Pastos en lo que hoy
corresponde a la loma de Puenes, actualmente un barrio de la
parte urbana del municipio, teoría que es muy dudosa, pues en el
sector de Puenes no se han encontrado vestigios de la existencia
de población indígena alguna. " El asiento aborigen de Ipiales
fue el sitio denominado Puenes, nada de imposible en ello aunque
entiendo mas que solamente lo afirma la tradición que ha fallado
lamentablemente al indicar el nombre de los presuntos fundadores,
lo que torna en sospechosa por lo menos". (Mejía, 1961 : 187).
Sin embargo, si aceptamos la hipótesis anterior se da por hecho
que en este sector se levantaron las primeras casas indígenas,
extendiéndose paulatinamente el poblado hacia los sectores
oriente, norte y noreste de la plaza mayor (actual Parque 20 de
Julio), constituyendo el caserío de Ipialpud, nombre dado
inicialmente por los indígenas, en honor al cacique Ipial (
personaje que aún se recuerda y se le rinde homenaje en las
fiestas carnavalescas de 5 y 6 de enero). (Mejía, 1961).
2. Fundación española.
Si se trata de rastrear la fundación española de Ipiales, lo más
acorde es tener en cuenta como posibles fundadores a los
capitanes de las tantas expediciones españolas realizadas a estas
regiones entre ellos: Diego de Tapia, en la primera quincena de
1535; Pedro de Añasco, en los primeros días de abril de 1535;
Juan de Ampudia, en los primeros días de junio de 1535; Pedro de
Puelles, el primero de los capitanes de la campaña de Sebastián
de Belalcázar, en los primeros días de enero de 1536.
Sin embargo, la historia le atribuye la fundación española de
Ipiales a Sebastián de Belalcázar, en cabeza de Diego de Tapia;
don Sebastián de Belalcázar quien realizó cuatro viajes a nuestra
comarca, en la campaña correspondiente a su segundo viaje,
repartió las tierras de las etnias de los Pastos y Quillacingas,
cuya expedición abarca desde abril de 1535 a enero de 1536.
"Por lo que hace a las encomiendas y doctrinas de los Pastos,
podemos remontarnos a las conquistas de Sebastián de Belalcázar,
quien fue el primero que repartió esas tierras entre los vecinos
de la ciudad de San Francisco de Quito... Años más tarde tenemos
como encomenderos de Ipiales a Hernando Cepeda Ahumada, casado
con doña Catalina Belalcázar, hija del adelantado y legitimada
por la Real Cédula del 11 de Enero de 1541. A la muerte de Cepeda
obtuvo la encomienda de Ipiales y Potosí, Sebastián de
Belalcázar, nieto del adelantado e hijo de los anteriores. En las
condiciones de encomendero de Ipiales, lo encontramos en 1.568 "
(Coral, 1985: 16).
3. Nuevo asentamiento de la ciudad.
Con relación a la nueva ciudad las evidencias señalan que fueron
los clérigos: Andrés Moreno de Zúñiga y Diego de Bermúdez
quienes trasladaron (posiblemente en 1585) el antiguo poblado de
la loma de Puenes a la plaza mayor, debido seguramente a que
Puenes no reunía las condiciones necesarias para la fundación de
poblaciones exigidas por la Corona Española y un motivo mayor
parece ser la escasés de agua en este sector. ( Coral, 1985: 16).
4. Vida municipal.
Hacia el año 1863 Narváez Ramírez (1995) expresa: "Un ipialeño
ilustre de aquella época, tomó las armas en nombre del partido
liberal para defender la frontera y luchó en las batallas de las
Gradas y en la de Cuaspud. Se trataba del abogado Avelino Vela
Coral oriundo de esta ciudad fronteriza. A este jurisconsulto y
militar se debe la creación de la Municipalidad de Obando.
En las sesiones ordinarias de la Asamblea del Estado Soberano del
Cauca Vela Coral, presentó un proyecto sobre la Municipalidad de
Obando. Tal proyecto fue acogido por la Legislatura en la Ley
131 de octubre 23 de 1863 que señalaba una nueva división
territorial para el departamento, en ella se preveía la creación
del municipio de Obando con capital Ipiales, conformado por los
distritos parroquiales de Carlosama, Cumbal, Iles, Males,
Pupiales e Ipiales; Las Aldeas de Puerres, Putis, Potosí,
Gualmatán, Pastás y Mayasquer y los caseríos de Colimba, Yaramal,
Chiles y el Pun".
En el mismo sentido se expresa Piedrahita (1992), quien afirma
que según la constitución de Túquerres de 1854, la municipalidad
de Obando con su capital Ipiales, se conformó por seis distritos
parroquiales: Carlosama (hoy Cuaspud), Cumbal, Iles, Males (hoy
Córdoba), Pupiales e Ipiales; seis aldeas: Potosí, Aldea de
María, Puerres, Gualmatán, Pastas (hoy Aldana) y Mayasquer;
cuatro caseríos: Colimba, Yaramal, Chiles y Pun; y en 1871 se
anexó el Distrito Parroquial de Guachucal. El 6 de noviembre
de 1863, tomó posesión como Jefe de la Municipalidad de Obando,
el Doctor Avelino Vela Coral, quien fue designado por el
Presidente del Estado Soberano del Cauca, Dr. Liceo Payán.
Sobre el nombre de la Municipalidad de Obando no existe certeza,
la tradición afirma que seguramente se debió en honor a la
heroína Antonia Josefina Obando, Ipialeña mártir de la república,
sacrificada en el atrio de la capilla de La Escala el 9 de
noviembre de 1822 por defender los ideales independentistas de la
región frente al yugo español. Por ser un personaje recordado
entre los obandeños transcribimos apartes del artículo del
historiador ipialeño Bernardo Andrade. «De entre tantos, aparece
la figura cimera de la patriota Antonia Josefina Obando,
intelectual, laboriosa, rebelde, esbelta, con belleza fresca,
juvenil y atractiva de la mujer de la época; por ello fue
seleccionada para coronar las sienes con laureles, vestida de
«Ninfa» y pronunciar un heroico discurso en la fiesta que se le
tributó en honor a Simón Bolívar, quien visitó a Ipiales rumbo a
Quito, en junio de 1822; este hecho constituyó para la Obando su
sentencia de muerte, por parte de los realistas de entonces.
En horas de la mañana de esa programación, ella acompañó a las
autoridades y al pueblo Ipialeño el apoteósico recibimiento al
Libertador, en una entrada triunfal, con la participación de
avesados jinetes; posteriormente «pasearon» al homenajeado en
canoa por la laguna, ubicada abajo del Chorro Chico, en donde
enseñoreaban una arboleda de especies de la región ubicada en el
actual barrio La Laguna; bajaron a pie del centro de la villa por
el sector de la antigua gallera. Ipiales, era un pequeño
poblado, con algunas casas de tierra aprisionada y cubierta de
paja, que bordeaban el centro de la antigua plaza Boyacá.
A escasos metros de aquí, fue vilmente asesinada la patriota
ipialeña, en noviembre de 1822, en el sitio de la desaparecida
capilla de la Escala, destruida a mediados de la década de los
años 40, ubicada en la actual Carrera 5ª, con Calle 8ª. Se
identificó a sus autores que estaban comandados por Benito Boves,
apoyado por Eusebio Mejía, apodado «El Calzón», perteneciente a
las huestes realistas de Agustín Agualongo y Estanislao
Merchancano...».
El nombre también se atribuye al del General José María Obando,
defensor de la integridad nariñense en contra de las ambiciones
ecuatorianas de anexarse estos territorios.
Este esquema de la Municipalidad de Obando perdura hasta el año
de 1886, precisamente cuando la nueva constitución inspirada por
Núñez, creó 18 provincias para el nuevo departamento del Cauca,
entre ellas la provincia de Obando con su capital Ipiales,
esquema que permanece vigente política y administrativamente
hasta la legislación de la reforma administrativa de 1941,
fecha en la que desaparece la provincia como tal y comienza para
ésta una nueva organización político-administrativa, bajo el
nombre de municipio de Ipiales.
En el año de 1904, el departamento de Nariño es creado como
unidad político-administrativa del país, el presidente José
Manuel Marroquín sancionó la Ley que creaba el décimo
departamento de Colombia (Chaves. 1983).
" La Ley 1a del 5 de agosto de 1908, impuso una subdivisión
sui-géneris, disgregando el territorio nariñense en varios
departamentos, así.
Departamento de Tumaco, capital Tumaco, compuesto por las
antiguas provincias de Núñez y Barbacoas.
Departamento de Túquerres, capital Túquerres, formado por las
antiguas provincias de Obando y Túquerres.
Departamento de Pasto, Capital Pasto, integrado por las antiguas
provincias de Pasto, Juanambú y La Cruz con los territorios del
Caquetá y el Putumayo.
La Ley 65 de 1909, dispuso que la linderación del Departamento
sería en lo sucesivo la misma que tuvo Nariño el 1o de enero de
1905.
Para 1911, Nariño estaba dividido en 8 provincias, a saber:
Pasto, Túquerres, Ipiales, Juanambú, La Cruz, Barbacoas, Núñez y
Mocoa. Sus distritos eran 48 y 47 los corregimientos "
(Rodríguez, 1958: 342).
En la misma obra, el autor manifiesta que a comienzos del año
1951 quedan conformados los municipios del departamento de
Nariño; entre ellos Ipiales, con su capital del mismo nombre,
municipio que hasta ese año se conforma por los tres
corregimientos: Las Lajas, La Victoria y San Juan, actualmente,
se anexan los corregimientos de Yaramal y las Cruces.
En este contexto, Ipiales se conforma por las siguientes
secciones: Agailo, Arrayanes, Camellones, Cuatro Esquinas,
Culancala, Cultún, Cutuaquer, Chacuas y Chaguaype, Chalamag,
Chupadero, El Charco, El Hospital, Inagán, Inchuchala, Las
Animas, Las Cruces, Las Palmas, La Tola, Los Chilcos,
Llano Grande, Orejuela, Paramillo, Placer, Puente Nuevo, Puente
Viejo, Puenes, Queluá, Quistial, San Antonio, Santafé, Téquez,
Tusandala, Urambú, Yanalá, Yaramal, Zuras, Salado, San José y
Soledad. (Rodríguez, 1958 : 349-350).
Por la importancia histórica y por constituirse en polos
generadores de desarrollo para el municipio de Ipiales destacamos
y analizamos en forma detallada los corregimientos de Las Lajas
y La Victoria .
5. Corregimiento de Las Lajas.
Hacia la parte sur-oriental del municipio de Ipiales se encuentra
el corregimiento de Las Lajas, aquí se ubica el santuario de su
mismo nombre, considerado como uno de los más bellos del mundo
por su topografía accidentada y atrevida arquitectura medieval,
construido en un espacio muy abrupto del río Guáitara, que los
peregrinos se impresionan y le dan un valor solemne y religioso.
El santuario de Las Lajas, por las características antes
descritas es visitado por peregrinos que vienen de diferentes
partes del mundo, generando en el corregimiento de las Lajas en
particular y en el municipio en general servicios y funciones
complementarias que permiten a sus habitantes desarrollar
actividades comerciales con artículos religiosos, visitas
turísticas, desarrollo del transporte, infraestructura de
servicio hotelero y comercialización de artesanías; de igual
manera la organización espacial se desarrolla en un corredor
comercial que se extiende desde la ciudad de Ipiales hasta la
basílica y a la vez se ha desarrollado una economía importante en
el área de influencia alrededor de la basílica.
Los espacios funcionales en torno a la basílica presentan: un
colegio, una institución que imparte educación primaria, una
emisora, Telecóm, hoteles, restaurantes, mercado informal y una
inspección de policía, los cuales permiten satisfacer las
necesidades de tipo educativo, de servicios públicos, comercio y
de seguridad social a sus habitantes al igual que a los
visitantes.
6. Corregimiento de La Victoria.
El Corregimiento de La Victoria se encuentra localizado al
sur-oriente del municipio de Ipiales en la vertiente oriental de
la cordillera Centro Oriental, sitio de paso obligado entre la
región Andina y el Pie de Monte Amazónico, punto de referencia
para el proceso de colonización de esta región que se dio a
comienzos de este siglo, en el cual se detectan cinco corrientes
migratorias registradas en sus actas y documentos de fundación y
algunos testimonios orales.
El proceso de colonización del corregimiento de La Victoria data
desde 1900, la cual se legaliza como jurisdicción colombiana en
1917(Según Acta de fundación de La Victoria No. 2 de 1914).
El primer grupo migratorio que se estableció en la región, en el
año de 1900 fue por parte de campesinos, artesanos y fugitivos
de las guerras civiles, que según versiones de sus habitantes al
verse perseguidos se instalaron en el valle del Pun, sector que
en la actualidad comprende las veredas de El Salado, San Antonio,
La Palma y San Jorge pertenecientes a Colombia y las
poblaciones de El Carmelo, Santa Bárbara, Cartagena y la Bonita
en la república del Ecuador.
Los inmigrante procedían de poblaciones colombianas como:
Ipiales, Potosí y Córdoba, la cual fue reforzada por los
caucheros provenientes de la región amazónica en la frontera con
el Brasil, para lo cual se requería abundante mano de obra.
(Chávez, 1960: 125).
Esta migración trajo consigo la intervención del hombre sobre el
bosque natural, modificando el espacio mediante la apertura de
trochas y establecimiento de viviendas dispersas, que se ubicaron
a lo largo de esta ruta. La población inicial para subsistir
utiliza la actividad de la caza de los animales del entorno como
la danta, pavo, venados. Y para cocer los alimentos y la
construcción de viviendas utilizaron la madera extraída del
bosque especialmente pino colombiano, yalte, amarillo, chachajo,
cedro y guandera.
Una segunda migración se asentó en la región, aproximadamente a
partir de 1914 por colonos procedentes de Potosí, que llegaron
con la idea de fundar un pueblo como consta en el Acta No. 2 de
Fundación de la Victoria del 29 de marzo de 1914; pero por
fricciones políticas e intereses económicos de poder y espacio
con los colonos ya establecidos fracasó este intento.
Según tradición oral y específicamente el testimonio de Gilberto
Pineda, (personaje de la región) manifiesta que mediante el
tratado fronterizo "Suárez-Muñoz Vernaza" que se firmó en 1916,
Colombia cedió al Ecuador una área aproximada de 30.000
kilómetros cuadrados equivalentes al actual departamento de
Nariño, que incluía una zona de reserva productiva y rica en
recursos naturales, (zona de El Carmelo hoy territorio
ecuatoriano). El sentir patriótico de los colonos los obligó a
fundar una población en el área colombiana con grupos procedentes
de Potosí, Ipiales, Pupiales, Córdoba y Gualmatán, que
ingresaron al área por la ruta de Yaramal.
La fundación de La Victoria se oficializa el 21 de Junio de 1917
( Según Acta de fundación No. 5 de 1917). Por la necesidad de
organizar la población se procedió a talar una basta extensión
del bosque y se le denominó La Victoria, nombre dado por sus
moradores, debido a la abundancia de calabazas, a las que los
colonos llamaban comúnmente victorias.
Otra versión expresa que, el nombre de "La Victoria" se originó a
raíz del pleito ganado a la Universidad de Nariño por los
colonos, quienes se sentían perjudicados cuando el gobierno
departamental les cedió 10.000 hectáreas de tierras baldías
pertenecientes a los corregimientos de El Encano y La Victoria.
La tercera migración se lleva a cabo en 1.930, época que coincide
con la recesión económica mundial del 29, migración constituida
fundamentalmente por grupos procedentes de Potosí, Puerres,
Ipiales, Pupiales y Pasto, quienes convierten a La Victoria en un
centro de explotación maderera, recurso que se había constituido
en una fuente importante de ingresos al ser comercializada. La
tala del bosque y el incremento de la población hicieron posible
un reordenamiento y valorización del espacio al dedicar gran
parte de esas tierras a actividades agropecuarias.
Una cuarta migración se realiza en el año de 1950 hacia el
sur-oriente de Nariño, especialmente hacia La Victoria, Los
Alisales, Monopamba y Llorente, fecha de mayor crisis política y
social en el país, período donde se agudiza la violencia en
Colombia, el campesino es sacado de sus propiedades y obligado a
emigrar a otros frentes de colonización. Cerón, (1985) manifiesta
que en el departamento se incrementa la pauperización del
campesinado, es decir cuando se hace evidente el grado de
hacinamiento al no tener posibilidad de ampliación de la frontera
agrícola, la ausencia de nuevas tecnologías y al no poder
involucrar actividades productivas en Pasto y los centros
regionales, emigran a estas tierras no cultivadas y no apropiadas
jurídicamente.
Una quinta migración se llevó a cabo en 1976 en el territorio
comprendido entre los ríos Guamuez, San Miguel, Churuyaco en
Colombia y Aguarico en el Ecuador, quienes al dispersarse en esta
región entraron en contacto con comunidades indígenas, reducto
de los Kofanes.
A partir de entonces el ingreso de nuevos habitantes a la región
es constante y el proceso de colonización avanza hacia el
oriente sobre terrenos baldíos por la necesidad de convertirse en
propietarios y establecer su hogar. En la actualidad la
colonización avanza hacia lugares como la Esfloria, Azuay, y La
Estrella.
Este proceso de colonización se ha realizado desde el principio
en forma espontánea, sin ningún tipo de planeación, con carencia
de técnicas, provocando la inadecuada utilización de los recursos
y el deterioro progresivo del suelo y la notable disminución de
especies maderables y faunísticas, algunas al borde de la
extinción. ( Argotti y Otros. 1991 ).
En la actualidad La Victoria ha servido como paso obligado para
la colonización de una de las zonas más productivas del
departamento del Putumayo como el valle del Guamués y la cuenca
sedimentaria de la amazonía, que está siendo utilizada para la
siembra de cultivos ilícitos.
Cabe anotar que la mayoría de la producción agropecuaria y
forestal de La Victoria se comercializa en la ciudad de Ipiales
y esta a su vez se constituye en un centro que ofrece servicios
especializados a los habitantes de La Victoria y su área de
influencia colonizada.
POBLACION
B. DISTRIBUCION ESPACIAL
DE LA POBLACION (POBLACION PROYECTADA 2004).
Espacialmente la mayor parte de la población se en cuentra hubicada en la
zona urbana del municipio de Ipiales, que constituye el 79.66% (59.391
habitantes) y el restante 20.34% (15.144 habitantes ) localizados en la zona
rural (DANE 1993). Los hombres constituyen en términos absolutos 35.560
habitantes que corresponden a 48% y las mujeres 38.935 que constituye el
52%; con un índice de masculinidad de 91.33%, lo cual indica que por cada
cien mujeres existen 91 hombres.
La evolución de la dinámica poblacional en el municipio de Ipiales, se halla
fuertemente influenciada por el comportamiento de la economía de la región
fronteriza por un lado y por otra parte la colonización del Pie de Monte
Amazónico.
La distribución espacial de la población se presenta en forma lineal,
nuclear y en algunas veredas en forma dispersa.
Linealmente la población está ubicada a lo largo de las vías carreteables
por el fácil acceso que las mismas vías permiten
hacia los centros funcionales tales como Ipiales, Las Lajas, San Juan, La
Victoria, El Carmelo y Tulcán en el Ecuador.
De manera nucleada la encontramos en el sector Ipiales, la cual se concentra
en el área urbana con el 79.67 % y en el resto del municipio con el 20.32 %
de la población total, con una densidad promedio de 45.25 h/Km². La
población se concentra en la zona urbana por ser la ciudad, centro
administrativo municipal, zona comercial de importancia y unidad de
desarrollo fronterizo, de igual manera el corregimiento de Las Lajas, por
ser este un centro de atracción turística; los corregimientos de San Juan,
Yaramal y La Victoria por tratarse de poblados ubicados al centro de las
respectivas secciones administrativas.
En el macizo montañoso, en la vertiente y pie de monte andino la población
se encuentra dispersa, situación que se explica por la carencia de vías de
comunicación que ofrecen pocas posibilidades de expansión poblacional,
observándose una desigual distribución, con mayor concentración de la
población en el altiplano y en los valles de los ríos Pún, Cultún y San
Francisco.
La población rural establecida por CORPOICA en sus fichas veredales no
corresponden a los datos obtenidos en el censo de 1995, puesto que el DANE
incluye en su registro todas las veredas del sector Ipiales como parte del
área urbana, en cambio CORPOICA, las veredas de este mismo sector las
registra dentro del área rural de ahí la diferencia en los datos totales que
arrojan las dos entidades.
C. ESTRUCTURA Y DINAMICA DE LA POBLACION.
La ciudad de Ipiales como centro de recepción de comercio y por ende de
población flotante, se ve modificada por circunstancias tales como: la
influencia de zona de frontera e intercambio comercial y la fluctuación
monetaria del DOLAR con relación al PESO, lo cual incide en el comercio y su
dinámica poblacional, presentándose el fenómeno migratorio de comerciantes
de los dos países en donde se justifica su rentabilidad económica de acuerdo
al intercambio comercial.
En el período analizado del censo poblacional desde 1985 a 1995, presenta
una tasa de crecimiento del 0.43% inferior a la tasa de crecimiento del país
que es del 2.7%. En términos absolutos, la población paso de 71.902 a 74.495
habitantes, esto significa que la población aumentó en el lapso de ocho años
en 2.593 habitantes.
De acuerdo a lo anterior, la tasa de crecimiento para 1985-1995 presenta el
índice más bajo en todos los datos censales que ofrece el DANE, las razones
de esta situación pueden ser los procesos migratorios que realizan sus
habitantes hacia el interior del país, al vecino departamento del Putumayo,
hacia la vecina república del Ecuador; y también los efectos de la
planificación familiar bastante acentuada en los últimos años.
D. COMPOSICION DE LA POBLACION POR EDAD Y SEXO.
La composición de la población del municipio de Ipiales por edad y sexo
expresada en grupos quinquenales, muestra una distribución porcentual con
una alta participación de los rangos menores que determinan una pirámide
poblacional de forma aguda con una base ancha de forma pagoda que representa
una población joven.
El análisis de los tres grupos de edades permiten apreciar que los menores
de 15 años representan el 41.32% del total de la población; el rango entre
15 y 64 años constituye el 50.21% y el rango de 60 y más es de 8.86%. La
razón de dependencia está representada por el 50.1%. Los índices de
masculinidad se reflejan en todos los rangos a excepción de los rangos
comprendidos entre los 60 y 64 y 85 en donde se observa un predominio del
sexo femenino sobre el masculino, en términos comparativos.
1. Fecundidad y natalidad.
La evolución de la tasa de natalidad y fecundidad de la población del
municipio de Ipiales, que se infiere de las estadísticas presentadas por los
registros notariales, es de 164.9 nacimientos por mil habitantes anuales
para el año de 1985, para el año de 1995 la tasa de natalidad disminuyó a
36.21 por mil habitantes anuales, la tasa de fecundidad para el año de 1995
fue de 162.96 por mil habitantes.
2. Migraciones.
Colombia no es una excepción, tampoco el departamento de Nariño, donde la
evidente migración campo-ciudad se expresa en el estancamiento o
decrecimiento poblacional de aquellos municipios con menor desarrollo
económico. Este comportamiento es ostensible en el municipio de Ipiales por
la frecuente salida de habitantes hacia diferente lugares, especialmente a
Pasto, departamento del Putumayo, Bogotá, Cali, Manizales, Popayán y zonas
de colonización de la vecina república del Ecuador.
Una de las características específicas de este proceso que se presenta en el
municipio de Ipiales, son las migraciones
pendulares ocasionadas por el turismo, (Santuario de Nuestra Señora de Las
Lajas) y el comercio generado por la influencia de la zona fronteriza. En
este contexto la ciudad de Ipiales se constituye en un sitio de paso
obligado que organiza los diferentes flujos migratorios.
Los investigadores para cuantificar los movimientos pendulares hacia el
sector del Santuario de Nuestra Señora de Las Lajas lo infirieron de la
siguiente manera: Se tomó como referencia el número de vehículos que cumplen
diariamente la ruta Ipiales - Las Lajas y el número de pasajeros por
vehículo que asciende en promedio a 700 personas, número que se ve
incrementado en épocas de festividades de la Virgen de Las Lajas, Semana
Santa, diciembre y principios de año.
La misma metodología utilizaron los investigadores para calcular el número
de personas que visitan la vecina localidad de Tulcán (Ecuador); cuyo
promedio diario es de 3.500 personas. (hacia la ciudad de que se desplazan
en promedio diario, 2.000 personas).
Limitante para lograr los objetivos propuestos ha sido la dificultad en la
consecución de estadísticas demográficas, en
especial del proceso migratorio en la ciudad de Ipiales; no obstante se han
formulado hipótesis que pueden dar respuesta a este fenómeno migratorio.
Los factores de migración campo-ciudad están relacionados con la edad; son
los más jóvenes quienes migran a la ciudad en busca de mejores condiciones
materiales de vida, para continuar estudios superiores o por razones
afectivas.
Julio Ramón Jácome Benavides / Artur Coral-Folleco,
ipitimes.com® /Nueva York © 2007

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