|
PRIMERA PARTE
DIAGNOSTICO
[Info. oficial]
1. DIAGNOSTICO DEL DEPARTAMENTO DE NARIÑO
|
1.3.6.2 COMUNIDADES
AFRO DESCENDIENTES
En los orígenes étnicos y en la simbiosis particular radica la riqueza cultural
de la población indígena y afrocolombiana que habita hoy mayoritariamente la
subregión pacífica nariñense. Esta riqueza se manifiesta en rasgos culturales
ancestrales y expresiones propias que los distinguen de otros grupos humanos o
culturas, como la manera de asentarse en el territorio, de construir su hábitat,
sus dialectos, la manera de vestir, los mitos, leyendas, tradiciones, costumbres,
ritos, creencias, la medicina tradicional que practican, sus fiestas,
celebraciones, sus platos típicos, la tradición oral, la música, instrumentos
musicales, danzas, canciones, sus propias herramientas de trabajo, objetos de
uso cotidiano elaborados con materiales del entorno, artesanías, imágenes y
objetos religiosos que les son característicos.
En el aspecto de rasgos culturales, el Litoral Pacífico es la zona del país que
mayor riqueza y predominio presenta de los ancestros africanos, en coexistencia
con diversas culturas indígenas, y donde las huellas hispánicas tienen cierta
marginalidad. Las africanías se observan en la música, por ejemplo, en el
tratamiento armónico del canto; en los ritmos binarios y sus contraritmos, en
los tambores de un solo parche; en el papel ritmo-melódico de la marimba de
chonta con resonadores; en el esquema coreográfico de bailes y juegos danzados;
en las prácticas de pesca con "nasas" y "katangas"; en los ritos funerarios y el
culto a los muertos; en las creencias mágicas; en el labrado decorativo de
vehículos fluviales como potrillos y canoas, en el estilo lacustre de las
viviendas (Marulanda, 1984).
Estas comunidades afrodescendientes, que en Nariño se ubican principalmente
sobre la región de la Costa Pacífica, se encuentran sumidas en el subdesarrollo,
debido al poco interés gubernamental que se nota en la carencia de
infraestructura y medios de comunicación, facilitando la entrada de grupos al
margen de la ley perturbando la armonía antes existente y ocasionando acelerados
procesos de migración y deforestación de vastas áreas útiles para la población
nativa. Estas comunidades sumidas en la marginalidad son altamente susceptibles
a procesos de aculturización y pérdida de valores, que se suma a todas las
asimetrías sociales existentes.
La población afrodescendiente de Nariño habita la región pacífica en un total de
10 municipios: Barbacoas, El Charco, La Tola, Magüí Payán, Mosquera, Olaya
Herrera, Francisco Pizarro, Roberto Payán, Santa Bárbara, Tumaco. Estos
municipios representan el 15,6 % del total del Departamento de Nariño y seis de
ellos tienen acceso al mar (La Tola, El Charco, Olaya Herrera, Mosquera
Francisco Pizarro y Tumaco). Los grupos humanos que la conforman son el negro y
el mulato, quienes representan el 93% de la población, los indígenas el 6% y el
blanco el 1%.
La configuración espacial de la población afro en la subregión de la Costa
Pacífica Nariñense presenta un desequilibrio en su distribución al registrar una
alta concentración en la cabecera municipal de Tumaco, la cual aglutina cerca
del 65% de los habitantes de la Subregión.
La tasa de natalidad para 1999, muestra una significativa contribución de esta
variable en el componente poblacional. El promedio de la tasa de natalidad está
en doce puntos por encima de la departamental, incluso municipios como El Charco,
la sobrepasa en 17 puntos, La Tola en 16 puntos y Magüí Payán en 13,7 puntos.
Distribución de la población según las necesidades básicas insatisfechas -NBI.
Los datos DANE del censo de 1993, muestran a municipios como Mosquera con la
totalidad de su población inserta en todo tipo de necesidades y la mitad de ella
en condiciones de miseria. En iguales circunstancias se encuentran los
habitantes de Maguí, Olaya Herrera y Francisco Pizarro, con más del 90 % de la
población con NBI y cerca del 50 % en condiciones de miseria. Es decir, todos
los municipios donde se asienta la población afrodescendiente sobrepasan el
indicador promedio, reflejando menores condiciones de vida en comparación con el
resto del departamento. Aún más precaria es esta condición, al compararla con la
situación nacional, donde el porcentaje de personas con NBI llega 45 %, y
miseria al 23 %.
Salud. Las condiciones de salud de las comunidades negras en la Costa
Pacífica Nariñense presentan grandes debilidades:
- Los proyectos y programas no están acordes con las necesidades de la población.
- La falta de infraestructura, dotación, capacitación, así como el mal manejo de
los recursos, entre otros aspectos, muestran las condiciones del servicio para
la zona.
La incidencia de la tuberculosis, por ejemplo, se ha incrementado en 80 casos
por 100.000 habitantes especialmente en el Municipio de Francisco Pizarro,
ubicándose en los primeros lugares en Colombia y cuadriplicando la incidencia
que en forma global tiene el Departamento de Nariño. La morbilidad por malaria
en el año 2000 fue de 17.356 mientras y para el año 2001 el numero de casos fue
cercana a los 32.035, razón que podría ser determinante en la alta mortalidad
registrada durante el mismo año (22 casos). Tal situación puede ser explicada en
parte por el gran movimiento de personas a zonas endémicas, debido a la
agudización del conflicto armado, lo que ha implicado un mayor número de
pacientes infectados sin diagnóstico y tratamiento oportuno.
Con respecto a la Leishmaniasis se observa una dinámica de crecimiento de esta
enfermedad al pasar de 139 casos en el año 1996 a 554 en el 2001, fenómeno que
se presenta con mayor fuerza en los municipios de Tumaco y Barbacoas.
El déficit de la salud es más preocupante en el área rural y es causa
determinante del desplazamiento masivo de los habitantes para adquirir este
servicio en los grandes centros urbanos como Tumaco, Pasto e incluso Popayán.
Pese a esto se reconoce el capital humano formado en medicina tradicional así
como la infraestructura hospitalaria de Tumaco, Barbacoas y El Charco.
En cuanto a afiliación al sistema de salud, existen 117.160 personas afiliadas
al Régimen Subsidiado y 29.667 al Régimen Contributivo. Se observa que aún queda
población no beneficiaria del SISBEN. Tumaco y Barbacoas, se presentan como los
municipios con mayor cobertura en SISBEN con 48.838 y 17.438 personas
respectivamente.
Educación. Se identifican como grandes debilidades la falta de
infraestructura en educación secundaria y superior, la falta de compromiso y
corrupción por parte de los docentes y entes administrativos. De hecho, entre
1993 y el año 2001, la tasa de incorporación de profesores se incrementó en un
10,8 %; pero en el Municipio de Francisco Pizarro el 19,5% y los indicadores de
relación alumno-docente en municipios como la Tola, Magüí Payán, Francisco
Pizarro, Santa Bárbara y Mosquera, de sólo 18 alumnos por profesor.
Otros factores son: Deficiente desarrollo institucional, falta de
relación entre la formación académica y la cultura ciudadana, currículos
inadecuados etc., pues factores intrínsicos a la cultura y conciencia de la
comunidad en general y al capital humano son determinantes en el interés e
importancia que se le da a la educación como pilar de desarrollo para la
comunidad afrodescendiente.
Dentro del Sistema Educativo, en estos municipios se encuentran registrados
75.708 estudiantes, de una población en edad escolar de 89.996, lo que deja un
margen excluyente de desescolarización equivalente al 15,9%, situación que se
muestra más dramática en los municipios de Santa Bárbara con el 41,8%, Olaya
Herrera con el 39,7% y Magüí con el 31,6%. A nivel de preescolar por ejemplo, en
el Municipio de Barbacoas de cada 100 niños en edad preescolar solo 11 están
asistiendo. A nivel de básica primaria, Magüí Payán, Olaya Herrera y Santa
Bárbara son los municipios con menor atención en educación primaria. En
secundaria, el nivel de cobertura desciende significativamente al conjunto de la
Subregión, presentándose la más alta cobertura en el Municipio de El Charco
(32%).
El analfabetismo es muy alto dentro de las comunidades negras que habitan la
región de la Costa Nariñense. Se observa que es mayor entre las mujeres (38.751)
es decir el 51,3% del total de población analfabeta, y se presenta con mayor
agudeza en Barbacoas, Roberto Payan, Olaya Herrera y La Tola.
Desplazamiento forzado. El conflicto armado que se presenta en la región
es reconocido por las comunidades afrodescendientes como consecuencia de la
falta de liderazgo estatal, falta de políticas para mejorar la calidad de vida y
la corrupción política. Los desplazamientos poblacionales por causa del
conflicto armado y la violencia generalizada se presentan desde 1997, año en el
cual se agudizó la guerra en el Departamento del Putumayo. El Municipio de
Tumaco a marzo de 2003 expulsó a 2.698 personas equivalente al 52% del total de
desplazados de la Costa Pacífica. De un total de 28.448 personas desplazadas en
Nariño, la Costa ha recibido 4.268, o sea, el 15% conformadas en 923 familias.
Tumaco y El Charco son los mayores receptores en la costa pacífica.
Dimensión económica. La contribución de la Costa Pacífica al PIB
departamental es del 14,6%. Se destacan como principales actividades económicas
en su orden: La minería con un aporte al PIB del 26% que en pesos corrientes del
año 2000, representa la suma de 176.843,5 millones de pesos; la agropecuaria con
el 23,7% o sea 84.073,2 millones de pesos, otras actividades como la pesca
aportan 22,2%, la silvicultura aportan el 16,8% y sector gobierno con el 5,2%.
La capacidad de generación de riqueza se concentra en el Municipio de Tumaco que
en promedio ha participado con el 10,8%, le siguen en importancia los municipios
de Barbacoas con el 1,47%, Olaya Herrera con el 1,16% y El Charco con el 0,45%%.
Estas diferencias en la generación de valor agregado reflejan el desequilibrio
económico entre los municipios que conforman la subregión de la Costa
Pacífica Nariñense.
La causa de la baja participación en la generación de valor agregado de los
municipios que conforman la subregión, a excepción de Tumaco, es la inexistencia
de un sector agrícola estructurado como sector generador de riqueza. Las
características de trueque y el modo de producción de amplia connotación no
capitalista, no han permitido el desarrollo de las actividades agrícolas como
sector dinamizador de encadenamientos productivos. Más bien se le ha denominado
sector tradicional a las actividades realizadas por las comunidades, donde los
principales cultivos no representan una dinámica comercial departamental ni
nacional, con excepción de la palma africana.
Una amenaza latente en el sector se presenta con la presencia de cultivos de uso
ilícito, los cuales han venido desplazando en grandes extensiones la economía
tradicional tal como sucede en el Municipio de Barbacoas, donde la coca se ha
venido constituyendo en el principal cultivo del nuevo siglo.
La palma africana se constituye en el cultivo de carácter permanente que más
área plantada tuvo durante el año 2001, este producto se cultiva primordialmente
en el Municipio de Tumaco, donde hubo en el año analizado un área total plantada
de 22.551 hectáreas, debido primordialmente a programas de fomento que se han
realizado en la zona por la empresa privada como ASTORGA y PALMAS DE TUMACO que
se han realizado en la zona, así como a programas implementados por AGROPAZ.
Según la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de Nariño, “SAGAN” para el año
2001 existían 24.941 cabezas de ganado bovino dentro de la subregión Costa, lo
que representa el 10,3% del total del ganado bovino del departamento, el 25,7%
corresponde a ganado dedicado a sacrificio dentro de la subregión durante el año
2001 y un 17,7% son vacas en ordeño las cuales producen un promedio de 13.260
litros por día, lo que significa que cada vaca en ordeño produce 6,3 litros
diarios.
Minería. La aplicación de la Ley 70 de 1993 “Ley de Negritudes” ha
generado impedimentos de tipo legal para adelantar proyectos mineros en la
denominada Cuenca del Pacífico, por lo cual la producción actualmente se
encuentra estancada.
Pesca. La Subregión, y en general, el Pacífico Colombiano, tiene una gran
variedad de recursos hidrobiológicos, que se aprovechan a nivel de la pesca en
altura y orillas. Como limitantes se reconoce la ausencia de una política
pesquera con estrategias y una implementación de infraestructura que permita la
generación de valor agregado y el desarrollo del sector. La inseguridad y los
fenómenos naturales se convierten en las principales amenazas para desarrollar
la actividad. En términos de la comercialización de los productos, hay debilidad
en cuanto a la entrada de barcos a la subregión para sacar la producción, dado
que solo entran las naves cuando hay madera.
Vivienda. Las condiciones de habitabilidad de los afrodescendientes están
determinados por factores locacionales, fenómenos naturales y elementos de
política. Las principales debilidades identificadas por las comunidades son la
mala ubicación de los caseríos, la mala infraestructura, la falta de políticas
para mejorar la calidad de vida, el peligro latente de desbordamiento de los
ríos, las altas mareas y las amenazas por maremotos.
Llama la atención el proceso de agrupación de viviendas en núcleos cada vez
mayores concentrados con mayor fuerza sobre la carretera Tumaco – Pasto,
proveniente de los departamentos de Cauca, Nariño, Valle, Huila y Córdoba. Se
suma a lo anterior, la creciente dinámica de colonización que define nuevas
estructuras de poblamiento, con repercusiones en la ampliación de la frontera
agrícola, la articulación y construcción de nuevos espacios a la economía y la
política nacional sobre los espacios de selva húmeda tropical. Intervenciones
que han incidido en los cambios de manejo de los recursos naturales, de la forma
de intervenir sobre el medio ambiente, la existencia o agudización de los
conflictos y la aculturación, entre otros.
Infraestructura vial y de transporte: En cuanto a la red vial terrestre,
sólo existe comunicación por la vía de carácter nacional que comunica a Tumaco
con Pasto y al resto del país, con una desviación en pésimo estado hasta la
cabecera del Municipio de Barbacoas, y está en construcción la carretera Tumaco
– Esmeraldas. Dadas las características ambientales el principal y único medio
de conectividad y de transporte, en la mayoría de los casos, es el marítimo y el
fluvial, pues la mayoría de las poblaciones están ubicadas a orillas de ríos (como
Mira, Rosario, Mejicano, Changüí, Patía Viejo, Telembí, Satinga y Sanquianga) y
esteros, que cumplen una función de comunicación perpendicular norte sur, pero
limitados por el régimen de mareas. El principal puerto de la zona se localiza
en Tumaco, cumpliendo funciones para el cabotaje de comercialización,
comunicación marítima y recepción de grandes embarcaciones. En cada centro
poblado se localizan embarcaderos cuya principal función es el transporte de la
comunidad. De otro lado existe infraestructura aérea, con dos aeropuertos; el
principal en Tumaco y otro de segundo nivel, en construcción, en El Charco.
Acueducto. Únicamente los municipios de Olaya Herrera, Santa Bárbara y
Tumaco tienen planta de tratamiento y ninguno tiene desinfección del agua, lo
que indica las bajas condiciones de salubridad de la población.
Alcantarillado. Ninguno de los municipios, a excepción de Tumaco, tienen
tratamiento de aguas residuales a través de lagunas de estabilización. El
problema del saneamiento básico es determinante en la pérdida de la calidad de
vida en la subregión y uno de los factores causantes de la alta migración.
Telefonía. En el servicio telefónico, la cobertura es mínima, sólo Tumaco
tiene accesibilidad a este servicio en 100 de las 362 veredas.
Electrificación. Tumaco, Barbacoas, Roberto Payán y Magüí, son los únicos
que tienen intercomunicación eléctrica nacional, los demás municipios funcionan
con plantas diesel, con un rango de prestaciones de servicios promedio de 6
horas.
<
CONTENIDO
Información oficial de Nariño -
|