LITERATURA - IPIALES /AC-F IPIALES, NARIÑO, COLOMBIA
PIONEROS DE LA AVIACIÓN EN EL SUR DE COLOMBIA Por J. Mauricio Chaves Bustos Investigador Creo oportuno, y grato además, traer a colación sendos artículos
periodísticos publicados hace ya varias décadas en nuestros periódicos
nacionales, los cuales nos hablan de los inicios de la aviación en Colombia.
Recordar a aquellos que abrieron los surcos azules de nuestros cielos es una
manera de decir gracias a quienes con valentía y coraje se enfrentaron a lo
nuevo y a lo desconocido. En el articulo titulado UN VUELO A LA FRONTERA ECUATORIANA, vemos como son los mismos pilotos quienes narran todas las peripecias que tuvieron que afrontar para ir tejiendo la red de rutas que ahora son de diario trajín por nuestros pilotos, convirtiéndose en una verdadera crónica de viaje, puesto que con ameno y suscitado estilo el narrador no sólo nos explica los pormenores técnicos del viaje, sino que hace también un detenido estudio sociológico de los lugares que visitaron, por allá en los años 30. Es de maravillarse como en aquellos aparatos aun experimentales, estos valientes titanes del aire emprenden un viaje que aun hoy es motivo de asombro y que requiere tino y conocimiento, pues la geografía del verde y fértil Nariño, aun por aire, sigue siendo una barrera infranqueable para muchos; precisamente en la revista LETRAS #9,de noviembre de 1943, el periodista Rafael Eraso Navarrete escribe: “.... En los primeros años, los aeroplanos de tipo ligero no alcanzaban a inquietar el orbe. El funcionamiento era limitado, con servicio casi sin importancia y en su mayor parte experimental. Las pistas de aterrizaje no requerían extenso campo; era suficiente un terreno plano para una carrera de 200 metros. La carga era reducida y sus motores de escasa fuerza para largos vuelos”. Y es respecto a este departamento en donde nuestros argonautas se detienen con emoción y encanto, ya que encontraron una tierra prodiga, llena de gentes cultas y emocionadas por todo aquello que implique a la Patria, como ellos mismos lo manifiestan; quién puede negar que con este viaje muchos chiquillos, de aquellos que esperaban con ansia la llegada de aquellos aparatos que se atrevían a profanar el cielo que hizo llorar a Bolívar, iniciaron su sueño de imitarlos para convertirse luego en los reconocidos Pilotos que el Departamento de Nariño ha aportado a la Aviación colombiana. El segundo articulo titulado EL ARRIBO DE LOS AVIADORES, publicado en Pasto, posee la riqueza y el encanto que suscita en los habitantes de Nariño la llegada del aeroplano a estas tierras, tanto así que es capaz de arrancar de uno de ellos un hermoso poema dedicado a aquel aparato que hizo realidad el sueño del hombre de todos los tiempos, aquel sueño que desvelo a mentes tan egregias como la del inmortal Da Vinci: el avión; este diciente articulo viene acompañado por dos fotos, una del aeródromo improvisado en Pasto, y otra foto del Capitán Lema Posada; además demuestra la gratitud del pastuso y de los aviadores, pues los capitanes antes mencionados visitan por segunda vez la fértil tierra nariñense. Luego traigo apartes de un articulo publicado a inicios de la década de los cuarenta, también en Nariño, con motivo de la construcción del Aeródromo de la ciudad de Pasto, poniendo a prueba nuevamente el ingenio del nariñense para romper las murallas que por tanto tiempo los separaron del resto del país, y nuevamente surge el romanticismo del habitante de estas tierras con un poema dedicado a aquellos que son capaces de surcar los cielos y permitir que otros disfruten también de su coraje, a los Aviadores. Espero que esta pequeña compilación de artículos sirva para homenajear nuevamente a los pioneros de la aviación en Colombia, y cuyo coraje sigue cruzando los verdes cielos del indomable Nariño. LA SEMANA RELIGIOSA AÑO VII - POPAYÁN, Noviembre 5 de 931 - Serie XXXVI #362 Dir. y Adm. HERNANDO CARDENAS - PAGINA 3ª UN VUELO A LA FRONTERA ECUATORIANA Importante relación del reciente raid de los aviadores colombianos Lema Posada, Esguerra y Lievano. I << Capitán Arturo Lema
Posada. Nació en Medellín el 30 de mayo de 1908, entre sus muchas y
admirables ejecutorias se le recuerda por haber sido el primer general del
aire en Colombia. En 1926 se incorporo a la aviación militar en la escuela
de Madrid. Fue comandante de las bases de Buenaventura, Cartagena y
palanquero y de la escuela militar de aviación en el guabito comandante de
nuestra aviación militar en 1941.
1455 kilómetros recorrieron en el termino de 11 horas y 47 minutos los
pilotos militares Capitanes Arturo Lema Posada, Ernesto Esguerra y Teniente
Abraham Lievano en su reciente raid por los departamentos del Sur de
Colombia según declaraciones hechas por ellos mismos a un reporter de
“Prensa Asociado Colombiana” (Pasco), después de obtener el premio del Señor
Ministro de Guerra. Los tres valientes pilotos realizaron felizmente tan
peligroso viaje, cuyos detalles refieren en la siguiente forma:
La escuadrilla salió del campo de aviación de Madrid el martes 9 de junio y
regreso el martes 7 del mes siguiente, después de haber hecho escala en
Cartago, Buga, Palmira, Cali, Popayán, Pasto, Cumbal, Ipiales, Altamira y
Neiva. El recorrido de los aviones fue el siguiente:
En nuestra primera etapa, hicimos un bello viaje hasta Ibagué. De allí en
adelante perdimos de vista la tierra, y tuvimos necesidad de remontar la
cordillera a 5.600 metros de altura, es decir 200 metros sobre el Nevado del
Tolima, que presentaba un aspecto bellísimo. De Cartago fuimos en automóvil
hasta Pereira, por invitación del Concejo Municipal, la sociedad y los
Oficiales del Ejercito. Desgraciadamente no encontramos un campo apropiado
por el momento para el aterrizaje, por este motivo no pudimos llegar en
avión hasta aquella ciudad. El trayecto más agradable de nuestro recorrido
fue el que hicimos sobre el Valle del Cauca, con un tiempo hermoso desde
Cartago hasta Popayán. En el viaje de Popayán a Pasto tuvimos que volar
sobre nubes y solamente pudimos ver la población de Dolores. Esta fue una
verdadera navegación aérea, valiéndonos de los instrumentos científicos de
nuestros aparatos y sin ver tierra. El viaje que hicimos sobre la Frontera
cerca con el Ecuador, fue también muy agradable. El panorama que se ofrecía
a nuestros ojos no podía ser más bello. Los volcanes Galeras y Cumbal en
erupción y los volcanes Chiles y Azufral cubiertos de nieve. El Galeras
tiene una altura de 4.600 metros sobre el nivel del mar, y la columna de
humo se elevaba a 1000 metros sobre el cráter.
Al llegar a Pasto por primera vez aterrizábamos en un campo que se nos había
preparado en la pequeña población de Nariño, situada a 20 Km de la ciudad
aproximadamente. Pero los habitantes de la ciudad de pasto nos pidieron que
efectuáramos algunas maniobras sobre la población y tuvimos que complacerlos,
a pesar de las malas condiciones atmosféricas. Es muy difícil volar en
aquellos lugares, porque las corrientes encontradas dificultan de una manera
extraordinaria las maniobras. Pasto se encuentra en el centro del macizo de
la cordillera, 3.200 metros de altura. Y rodeada de montañas. A pesar de
esto, volamos y conseguimos hacer un aterrizaje, en una de las calles de la
ciudad, cerca del cuartel. También en Popayán tuvimos necesidad de aterrizar
en una calle, a 200 metros del centro aproximadamente.
El viaje de regreso fue más emocionante todavía. La etapa de Pasto a
Altamira en el Departamento del Huila, fue la mas dura y peligrosa de
nuestra raid. Nadie había efectuado antes que nosotros este emocionante
vuelo, y aquella ruta no era conocida. Tuvimos necesidad de atravesar el
macizo de la cordillera, a 6.200 metros de altura, remontándonos a muchos
metros sobre los más altos picachos de las montañas.
En este trayecto tuvimos unos minutos tal vez 40 de intenso peligro, nos
vimos rodeados de nubes y tuvimos necesidad de volar en medio de ellas, sin
poder divisar tierra y sin alcanzar a ver siquiera las alas de nuestros
aparatos. Nos perdimos de vista unos de otros y a la angustia por nuestra
suerte y la de nuestros mecánicos se unía la que sentíamos por el compañero.
La fuerza del viento hacia crujir el maderamen de los aviones en forma
alarmante, y en muchas ocasiones corrimos el peligro de estrellar un aparato
contra otro, o de chocar contra los picachos de la cordillera. Puede decirse
que salimos milagrosamente de este peligro. En Altamira nos demoramos para
proveernos de gasolina y aceite y, para estrenar un campo que se nos había
arreglado expresamente. De allí hasta Neiva no hubo inconvenientes, y en la
ultima etapa de Neiva a Madrid, nos acompaño nuestra asombrosa buena suerte,
porque media hora después de haber pasado sobre la ultima cordillera, las
nubes cerraron el paso. Treinta minutos de retraso y habría sido preciso
devolvernos.
Desde nuestra etapa en Cartago, fuimos agasajados en forma inmerecida. En
todas partes recibimos múltiples atenciones por las cuales estamos muy
agradecidos. Queremos que la agencia “Pasco” haga llegar a todos nuestro
profundo agradecimiento. En las ciudades de Cali, Popayán, Pasto y Neiva,
salieron a recibirnos los Señores Gobernadores de los Departamentos, la
sociedad, las autoridades y los habitantes todos de las poblaciones en donde
aterrizamos, hicieron cuanto estuvo a su alcance por atendernos. Los
Oficiales de las guarniciones fueron para nosotros como hermanos.
Todo lo que podamos decir a Usted para ponderar el patriotismo de los
habitantes de Nariño, es muy poco. En aquellas ciudades el amor a la patria
y el entusiasmo por todo lo que a ella se refiere, es ejemplar; y debe
tenerse en cuenta que están situados a muchos centenares de kilómetros del
centro del País, y que hasta su hermoso territorio han llegado muy pocas
manifestaciones de interés por la suerte de aquellos compatriotas.
El Concejo Municipal de Ipiales nos obsequio con una bella medalla. Igual
cosa hicieron los Oficiales de la Guarnición de Pasto y el Concejo de Cumbal.
La ciudad de Pasto nos entrego también unas hermosas medallas de oro.
Debemos hacer mención especial de los tres abnegados mecánicos que
compartieron con nosotros todos los peligros del viaje. Son estos los
Señores Sebastián Restrepo, Ciro Barreto y Gonzalo Duque, de cuyos servicios
oportunos y excelentes estamos muy agradecidos.
Pero el éxito del viaje se debe, mas que todo a los esfuerzos, buena
voluntad, e interés del Señor Ministro de Guerra General Agustín Morales
Olaya, y al Director de la Escuela de Madrid, Comandante Fierre de
Chateauvieux.
Ayer llegaron a esta ciudad, a la 1 PM, los valientes pilotos de la escuela
de aviación, Capitán Lema Posada, Capitán Esguerra y Teniente Gómez Niño,
con los mecánicos, Señores Gonzalo Duque, Sixto Antonio Díaz y Justino
Mariño. Las dificultades del tiempo impidieron a los aviadores hacer su
viaje el día 16 como estaba anunciado; salieron de bogota el 18 y
aterrizaron en Popayán de donde salieron ayer a las 12 menos cuarto, con
dirección a esta. El recorrido de los 600 kms. que nos separan de Bogota, lo
hicieron felizmente y ello constituye una prueba mas para la facilidad de
establecer los servicios de correos aéreos entre la Capital de la Republica
y esta ciudad.
EL AVION
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