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INFORME ESPACIAL: LA ORFEBRERIA -
TUMACO |
La orfebrería un arte milenario
El oficio del orfebre, en su esencia y carácter, fue
uno de los primeros en nacer tan pronto se formaron sobre la
tierra los primeros grupos sociales.
Al despertarse en el hombre el gusto por el adorno, inherente a la condición
humana, nació el orfebre.
INFORME ESPECIAL
por EVELYN KATERINE VILLOTA
EMAIL:municdiario@yahoo.es
Víctor Manuel Correa
DIARIO DEL SUR
Diseño: Artur Coral-Folleco (Webmaster/Nueva York)

Las manos de nuestros orfebres son mágicas y creadoras de
un sinnúmeros de joyas y accesorios trabajados con dedicación y
esmero.
Tumaco,
Nariño, Colombia
24 de junio de 2006.-El rico
fecundo pasado cultural se ha reflejado en objetos utilitarios y
ornamentales de cerámica y oro que ha pesar de los siglos
transcurridos, han mostrado no ser inertes, si no que por el
contrario ser objetos llenos de vitalidad que nos hablan de
religiosidad, modo de vida y modo de concebir el entorno.
Nuestro país, es muy rico en estas artes y sobre todo en el
manejo del oro que ha sido el motor de desarrollo primordial en
todos los aspectos. Por todo esto, la comunidad de “Orfebres
Tumaqueños”, han querido dejar de ser ignorados aprovechando sus
recursos mineros y humanos, su creatividad y además su gran
trayectoria en técnicas y diseños propios para generar riqueza y
bienestar.
Oficio ancestral
La orfebrería es un oficio que persiste en una trayectoria casi
no interrumpida a través del tiempo, con una intacta pureza que
justifica su prestigio multisecular. Prestigio que se debe a la
calidad de las obras y a la riqueza de los materiales de que se
sirve. Prestigio poético, casi sobrenatural, mágico, de alguno
de ellos, como el oro.
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Obras de arte que representan uno de los oficios mas
hermosos.
A todo esto, es necesario agregarle el punto de partida del
legado cultural que estos artesanos han llevado a través de los
años y que están empeñados a no perder, el cual es el mayor
valor agregado que han tenido, siendo éste un modo práctico y
eficaz de evitar que las nuevas generaciones dejen de
involucrarse en actividades foráneas e ilícita.
Las exigencias y el sistema de aprendizaje del oficio de joyero,
han evolucionado considerablemente en los últimos tiempos. Hace
años, este aprendizaje era muy elemental y sin complicaciones
técnicas ni metodológicas. Se solía comenzar a trabajar como
aprendiz en algún taller a los 12, 13 o 14 años.
Los conocimientos previos se limitaban a saber leer y escribir.
Luego se pasaba por todas las fases del aprendizaje en joyería.
Se aprendía desde barrer el taller, limpiar las mesas, hasta
aserrar, limar, taladrar y fundir. No existían máquinas
eléctricas, ni complicadas aleaciones de metales, se trabajaba
con herramientas a mano y la autenticidad de los metales se
comprobaba a “ojo”.
Era este un aprendizaje muy artesanal, fundado en la observación
de lo que se veía hacer al joyero, al compañero y al aprendiz
del taller o transmitido de padres a hijos. Aprendizaje, también
reservado al gremio de joyeros, al que los extraños tenían
difícil acceso.
Toda una “joya”
Franklin Quiñónez, es un Barbacoano que se ha dedicado a la
orfebrería, una tradición familiar a la que le dedica gran parte
de su tiempo.
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La orfebrería se ha transmitido de generación en generación
convirtiéndose en uno de las tradiciones mas representativas de
la región.
Quiñónez, heredó de su padre la vena artística y creativa y ese
amor por la joyería. Es hijo de otro Barbacoano que llego a las
tierras tumaqueñas en busca de un mejor futuro para su familia.
Franklin Quiñónez empeñado en vitalizar uno de los oficios
mas representativos de la Costa pacifica: La orfebrería.
Franklin manifestó que la orfebrería como empresa se inicia en
San Andrés de Tumaco en los años 40, donde varios joyeros del
municipio del pie de monte costero de Barbacoas deciden
trasladarse a Tumaco. La primera persona que llegó con la
técnica de la joyería, fue el señor Elio Sevillano. Después,
empezaron ha llegar más emigrantes Barbacoanos impulsados por
este hombre, quienes conformaron el primer taller y lógicamente
la primera escuela para aquellos jóvenes del momento que querían
aprender este arte.
Desde entonces la joyería Tumaqueña empezó a tomar fuerza y los
jóvenes de la época empezaron a interesarse por el manejo del
oro convirtiéndolo así en verdaderas obras de arte. En la década
de los 60, cuando mi padre Andrés Quiñónez se radica en Tumaco y
monta la joyería “La Perla”, se albergó a 20 jóvenes como
ayudantes y operarios entre esos a mi. En ese entonces el
trabajo era bien remunerado y había suficiente materia prima.
Arte, creación y creatividad
Una de las técnicas mas representativas dentro de este trabajo
artesanal esta la Filigrana, técnica que ha marcado la pauta y
ha identificado a través de los tiempos al joyero Barbacoano,
Tumaqueño y en general al de la Costa Nariñense.
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La filigrana es una de las técnicas mas representativas de
la orfebrería nariñense que representa la creatividad y
dedicación de los joteros de Nariño.
“Esta forma de trabajar el oro se ha modernizado bastante y
perfeccionado mucho”, señala el artesano, “ahora, nosotros
tenemos el privilegio de confeccionar joyas con una filigrana
extremadamente fina que es envidia de muchos joyeros”.
El secreto de la “filigrana”, es la forma manual como la
trabajamos, cada pieza se elabora a mano, con el mayor esmero y
dedicación aun sin contra con herramientas adecuadas para
realizar el trabajo.
En busca de apoyo
La orfebrería es un arte sector productivo que esta en crisis y
por eso el empeño de los orfebres de Tumaco en tratar de
rescatarla. Es gracias a entidades como Artesanías de Colombia y
el Laboratorio Colombiano de Diseño, que se ha logrado
capacitación para el gremio e innovación en técnicas y elementos
utilizados para la producción, acciones que han mejorado de gran
forma la comercialización de los productos.
La Asociación de joyeros de Tumaco cuenta con cerca de 43
asociados y dia día se han empeñado en mejora la técnica y
capacitar a gente joven en el oficio.
A pesar de no tener herramientas y equipos adecuados, la
producción individual es de muy buena calidad. Se puede
considerar que se ha tenido un gran avance en lo que concierne a
la comercialización e iniciativa asociativa para sumir el gran
reto que implica la demanda actual de oro procesado para
industria joyera. De tomarse la determinación de apoyar el
proyecto, queda claro el inmenso trabajo que ha realizado los
asociados por recuperar la confianza entre ellos mismos y el
mercado.
La joyería tradicional, tiende a desaparecer. Vemos que muchos
compañeros han perdido la esperanza, todo ese esfuerzo y
sacrificio que de años se ha conservado. Pero aun existen muchas
personas interesadas en vitalizar este arte ancestral y
continuar la tradición de nuestros antepasados.
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