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TUMACO, NARIÑO, COLOMBIA


TUMACO

El currulao: ritmo, sabor y folclore

Los tumaqueños están empeñados en vitalizar una de las tradiciones culturales más importantes para su región.

 

Coordinación: EVELYN KATERINE VILLOTA

EMAIL:municdiario@yahoo.es

Inform. Víctor Manuel Correa

DIARIO DEL SUR

 

El currulao es la danza patrón de las comunidades afrocolombianas del Litoral Pacífico y en especial de Tumaco. Presenta características que sintetizan la herencia africana de los esclavos traídos en la época colonial para las labores de minería adelantadas en las cuencas de los ríos del occidente del territorio. En la ejecución del currulao es posible aún observar rasgos propios de un rito sacramental impregnado de fuerza ancestral y de contenido mágico. Las comunidades afrocolombianas son depositarias de una sabiduría acumulada durante siglos que han transitado fundamentalmente a través de la tradición oral, de abuelos a nietos, para garantizar la reproducción física y espiritual de presentes y futuras generaciones, con sus propios sistemas de socialización, educación y cultura.

El folclore en diferentes manifestaciones

 

 

 

 

Las gentes de esta región han conseguido a través de sus tradiciones orales como coplas, relatos y décimas, ejercer una especie de revancha en contra de la dominación y la pobreza. Al igual que en sus aires musicales, el folklore literario del Pacífico posee un fuerte sincretismo europeo y africano. Sin lugar a dudas el instrumento más característico del folklore es la marimba de chonta. Musicalmente se le denomina como xilófono. Los otros instrumentos son: el conuno macho y hembra, el guasá y el bombo. Más que ninguna otra región del país, en Tumaco son abundantes los aires y tonadas musicales. La tonada base es el currulao, nombre que proviene del tambor tradicional de un solo parche llamado cununo que se refiere a todos los toques y danzas en las que participa este tambor. El soporte rítmico del currulao está representado en los trajes típicos, la danza y los juegos coreográficos. El vestuario está conformado por camisa sin cuello, pañuelo, franela en vez de camisa, pantalón a media canilla de lona o lienzo y pies descalzos; en la mujer, un simple batón a media pierna y flores en el pelo.

Que no se muera el son

 

 

El folklore es, en esencia, la suma de conocimientos populares o el empírico saber del pueblo. Es la cultura o auto expresión del común de la gente en cuanto al arte y a la ciencia se refiere. En la zona del Pacífico, encontramos una población escasa de gentes étnicamente conformadas como mulatos de predominio negro y algunos núcleos puros como raza negra, pues su mulataje se ha retrasado notablemente a causa del aislamiento relativo de las regiones costeras. Todo esto paradójicamente, ha servido para que, desde un punto de vista folklórico, la cultura popular de las gentes del Pacífico se haya conservado bastante más pura que en otras regiones de Colombia.

Vitalizar las tradiciones un gran reto

 

 

 

 

Uno de los más preocupados por lo que está pasando en Tumaco con las tradiciones y el folclore y ante todo por la “pérdida” de los valores culturales, es el profesor Marcos Armando Chávez Montaño, un tumaqueño que acaba de cumplir 60 años de edad, de los cuales 40 ha dedicado a enseñar bailes típicos y ritmos de la región. En 1.969 Chávez, inicia trabajos con el grupo “Danzas Negras de Tumaco”, que hasta la actualidad se mantiene pero con nuevas generaciones. Este maestro de la cultura ha pasado muchos años enseñando a bailar aun sin saber leer ni escribir transmite su energía y sus conocimientos sobre uno de los bailes típicos de la zona. Este hombre negro, de cabello canoso y actual funcionario de la Casa de la Cultura -en trabajos varios-, manifiesta su preocupación por la “pérdida” de los valores culturales tan esenciales en una comunidad rica y multifacética étnicamente. Con nostalgia dice: “En Tumaco, se está perdiendo lo nuestro, los valores colombianos, lo afro porque ya no se aprecian las danzas de salón como antes. Ahora, se ven danzas callejeras, que se ensayan en los parques pero ya no son danzas del Pacífico. Mi abuelo, mi abuela, mi tía Montaño no bailaban danza de estilo mapalé, bailaban danza de salón: currulao, fuga, un patacón, un abosao”, recuerda.

Ritmo y sabor

 

 

El maestro del ritmo y el sabor como el dice señala que en Tumaco existen varios ritmos como el currulao, fuga, patacoré, caderona, la moña, abosao, tumac, danza, contradanza, jota, la querule, el macuá, paloteo, la surca, chigualo, el pescador, la mina, polca, bambuco, jota careada y danza negra. Pero con tristeza menciona que la identidad se está perdiendo porque hace falta una verdadera academia de danza, donde se enseñe el arte y la cultura de la región. El “profe” aduce que la cultura se esta desvaneciendo por culpa de los propios padres de familia a quienes les gusta que sus hijos bailen más los ritmos importados como el “Reggaetón”.

En la actualidad, en la Casa de la Cultura de Tumaco, se está enseñando a tocar los instrumentos tradicionales y a bailar la verdadera danza del Pacífico. Pero los jóvenes vienen unos días seguidos a practicar y luego desaparecen como por arte de magia. El día menos pensado regresan. No son constantes. “No sabemos qué es lo que les pasa y eso que la enseñanza que se les está dando es totalmente gratis. Aquí no pagan un solo peso”. A los padres de familia, ya no se les ve voluntad para que los niños aprendan la danza tradicional. Por otro lado, les he llevado personalmente a las instituciones educativas y colegios de la ciudad los formularios de inscripción y hasta el momento no hay ningún estudiante inscrito. Pareciera que a los docentes y directivas de cada uno de estos centros de estudio no les interesara el folklore y hayan perdido el apetito por lo nuestro. También, vemos que nuestra ciudad se ha urbanizado. Ha llegado mucha gente de distintos lugares de país y traen consigo otros ritmos como el vallenato, la salsa, el hip hop, en fin una avalancha de sones, bailes y cantos.

 



COSTEÑITAS

Tradiciones que amenazan con desaparecer

Estas representaciones milenarias propias de aprender y enseñar se están acabando poco a poco, hasta el punto que las personas con edades entre 50 y 60 años y que heredaron de sus padres el folklore, se encuentran muy preocupados porque éste se pierde sin que nadie pueda hacer nada.

Los recuerdos del pasado

 

“Llevo 40 años enseñando. Empecé cuando tenía 20 años sin saber leer ni escribir. Lo hacía porque me salía del alma del corazón, con amor y mucha voluntad. En ese momento, logré componer cuatro canciones con música y letra a la vez: “La Caderona, El Patacoré, La Mona y un currulao. La grabación la hice en Bogotá, en el 76. Para lograrlo, utilicé una grabadora que tenía y me ponía a cantar y a grabar. Mi compañero Isaac Castro me ayudó mucho”. He enseñado a muchas personas dice el “profe”, pero solo uno que otro ha seguido la tradición, es el caso de Fidencio Arroyo Prado, que enseña en varios colegios y practica con ellos en el parque Colón. Mi compañero Isaac Castro, es el maestro que más sabe tocar la marimba en la Costa Pacífica, hace un gran esfuerzo para que los muchachos se interesen por aprender a tocar.

Mucha tela que cortar

 

 

El folclore de la costa es amplio y bello, pero no ha sido bien aprovechado en el canto por ejemplo hay una gran crisis. Los alabaos, salves, villancicos. loas, trisagios, arrullos o arrorrós y los romances que son a capella y que no llevan acompañamiento de instrumentos ni danza, se nos está perdiendo. Antes había unas voces que hacían palpitar el corazón más de la cuenta. Cuando alguien moría grande o pequeño se le cantaban sus “alabaos” toda la noche hasta el amanecer para despedirlo. Las mujeres eran las encargadas de dichos cantos. Actualmente quedan muy pocas pero ya están de avanzada edad. Ahora, se le acompaña al muerto con una grabadora o equipo de sonido con música ranchera, popular despecho, reggaetón, baladas y el trago rueda por montones. Hay muchas personas que van a los velorios solamente por tomar trago y emborracharse gratis a costa del finado. Y nuestra tradición no se ve por ningún lado. Ya no le dan espacio ni en esto momento tan trascendental en la familia.

Un compromiso de todos

Vitalizar los valores artísticos y culturales de la costa es compromiso de todos, por eso Marcos Chávez hizo un llamado a los padres de familia y educadores para que recuerden la tradición étnica y ancestral y no la dejen perder. Que inculquen en sus hijos el interés de interpretar, bailar y cantar lo nuestro. “Si no se logra recuperar pronto la música del Pacífico, estamos condenados a perder una gran página de nuestra existencia”, manifestó este maestro de danzas que a raíz de su superación ya sabe leer y escribir.

 


 

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