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HERALDO
ROMERO SANCHEZ
(9 de enero de 1948 - 6 de septiembre de 1980)
Por Germán Yépes
Suárez
Heraldo
Romero Sánchez, nació en la ciudad de Ipiales, Nariño, el día 9
de enero de 1948.(1)
Sus padres fueron Bertha Sánchez
Yépez y Jonás Romero Landazuri, fue bautizado en la ciudad de
Quito, (Capital del Ecuador) el día 30 de mayo de 1948, en la
Iglesia de San Blas, siendo sus padrinos el Señor Cesar G.
Andrade y Doña Elsa Villacís de Andrade.
Su padre Jonás Eduardo Romero
Landazuri, nacido el 5 de abril de 1911, provenía del Cantón
Urcuquí, perteneciente a la Provincia de Imbabura, Ecuador.
Obtuvo el título de Pintor y Escultor en la Escuela de Bellas
Artes de Quito, misma en la cual estudió el famoso pintor
ecuatoriano Oswaldo Guayasamín. Muy joven se radicó en Ipiales
como trabajador de la fábrica de “Tejidos Nariño” de propiedad
del empresario ecuatoriano Fernando Pérez Pallares. Sus obras se
encuentran esparcidas por todo el sur de Colombia y centro y
norte del Ecuador, especialmente en la ciudad de Quito, en el
parque “La Alameda” donde existen varias esculturas en piedra,
entre las cuales se distingue la del científico y político
ecuatoriano Pedro Vicente Maldonado.
Don Jonás, también trabajó en Popayán al servicio
del maestro Guillermo Valencia (padre), en cuya residencia (hoy
la Casa Valencia) reposan algunas de sus obras. También se
distinguió por ser un gran restaurador y decorador. Debido a una
trombosis y la prolongada enfermedad del parkinson, sus últimos
veinte años de vida no fueron normales, pues quedó
imposibilitado para realizar sus labores cotidianas y continuar
con su trabajo y con su obra artística. Años más tarde y después
del fallecimiento de su esposa, trasladó su residencia a la
ciudad de Pasto, junto a sus hijos, donde falleció el 7 de julio
de 1990, a la edad de 79 años. Sus restos reposan en el
Cementerio Jardines de las Mercedes de dicha ciudad. Heraldo
heredó de su padre la sensibilidad social, la cual fue una de
sus grandes cualidades.
Su madre Bertha Sánchez Yépez nació
en Ipiales, el 6 de junio de 1924. Era la tercera hija del hogar
conformado por Teresa Yépez Bolaños, profesora de escuela,
oriunda de Ipiales y Segundo Sánchez natural del Municipio de
Puerres (Nariño). Sus hermanos: Mercedes, Vicente, y Ligia
fijaron su residencia en la ciudad de Bogotá, mientras ella
permaneció con su familia junto a su padre y a su madre. En su
juventud era una hermosa mujer, pues fue reina del Club
Deportivo Gladiador y del deporte en Ipiales.
Sencilla, tierna y bondadosa crió y
educó a sus 10 hijos dentro de los más altos principios de la
ética y la moral. Debido a la enfermedad de su esposo, asumió la
responsabilidad de sostener a su larga familia, para lo cual
realizaba interminables jornadas de trabajo como costurera.
Heraldo heredó de su madre la inmensa virtud de la humildad
y sacrificio que siempre lo caracterizaron.
Como consecuencia de una grave
enfermedad fallece en la ciudad de Bogotá, el día 20 de
septiembre de 1976, a la edad de 52 años. Sus restos reposan en
el mausoleo del Convento de las Hermanas Concepcionistas de la
ciudad de Ipiales.
SU VIDA
Heraldo Romero Sánchez, nació el
mismo año que la vida de otros dos grandes de la historia se
apagaba. Guardadas las proporciones, parece que la naturaleza
quiso de alguna manera, en ese año, compensar a esta parte del
mundo la pérdida de Gandhi y de Gaitán.
Heraldo vivió una niñez muy
tranquila, talvez un poco apretada por las necesidades
económicas de la familia, pero siempre fue un niño feliz. Le
gustaba jugar con sus hermanos, primos, amigos de barrio y con
sus compañeros de colegio, a los juegos tradicionales, como “el
trompo”, “el cuspe”, “los huevos de gato”, “la guantiburra”, “la
libertad” etc., pero también le gustaba jugar a los superhéroes
de la época, donde casi siempre él quería ser el protagonista.
Casi toda su niñez y adolescencia Heraldo
vivió en Ipiales, junto a sus padres y hermanos Manuel Darío,
Hilda Beatriz, Guillermo Eduardo, Gloria Mercedes, María Elena,
Ana Lucia, Jonás Ricardo, Mery Cecilia y María Eugenia. Heraldo
era el segundo de los 10 hijos del matrimonio.
También permaneció junto a sus
abuelos maternos y a sus primos y amigos cercanos a la familia,
recibió el cariño y la protección de sus tías-abuelas, Carmen e
Isabel Yépez Bolaños, hermanas de su abuela materna Teresa a
quienes cariñosamente las llamábamos: “las mamitas”. Las dos
ancianas solteronas, dedicaron muchos años de su vida a la
crianza de sus sobrinos, especialmente de Heraldo, quienes
durante su niñez y juventud le enseñaron buenas costumbres
inculcándole principios de solidaridad y amor por los pobres.
Heraldo profesaba por estas dos bondadosas ancianas,
especialmente por “Mamá Carmen” un profundo amor y respeto.
Heraldo inició sus estudios
primarios en el año de 1954, en el Instituto “Luna
Zambrano” llamado así en memoria de esta familia benefactora, el
cual funcionaba en el edificio ubicado en la Calle 9 Nº 8-01 de
la ciudad de Ipiales. En sus primeros años de primaria fue
“monaguillo” de la capilla del Colegio a cargo del Capellán y
profesor padre “Humbertico” Ortega, se distinguió por ser un
excelente estudiante, educándose bajo la tutela de la
Congregación de los Hermanos Maristas. Era un niño alegre,
dedicado a sus estudios y muy colaborador. Sus méritos lo
hicieron acreedor a una beca de estudios, que le otorgó la
congregación religiosa.
Terminó sus estudios primarios en el
año de 1959, con un promedio de notas para ese año lectivo
(1958-1959) de 4,95 sobre 5.0. El rector del Colegio era el
Hermano Carlos García quien gozaba de una excelente formación
académica, religiosa y pedagógica. Sus principales profesores
fueron: Los Hermanos, Alonso Cardona, Omar Gilberto, Cicilio
María, Luís Hernando, José Norberto y Jesús Ordóñez. Pero,
indudablemente quien influyó mucho en su formación y educación
primaria, fue el Hermano Tito, educador de varias generaciones
de estudiantes maristas en Ipiales.
El Instituto “Luna Zambrano”,
posteriormente se traslada a la vieja casona localizada en la
esquina de la Carrera 5ª con Calle 8º en el Parque “20 de
Julio”, donde actualmente funciona la Heladería de ese mismo
nombre y que para ese entonces en la planta baja funcionaba el
Banco Popular, allí Heraldo inicia su Bachillerato a finales del
año de 1959. Meses después el Instituto se traslada al moderno e
inconcluso edificio ubicado en la Carrera 1º con Calle 12º
donde funciona actualmente. En el mes de octubre de 1961, la
Secretaria de Educación Departamental de Nariño, autoriza al
Instituto "Luna Zambrano" cambiar su nombre por el de Colegio
Champagnat de Ipiales. Sus amigos y la sociedad de Ipiales
recuerdan que Heraldo como representante de los estudiantes y
conjuntamente con sus compañeros, profesores, directivos, padres
de familia y ciudadanía en general participaba activamente en
muchas campañas cívicas, culturales y deportivas que
contribuyeron a la terminación de la construcción de este
Colegio, que en la actualidad es orgullo para la ciudad.
Durante sus estudios secundarios,
realiza numerosas actividades distinguiéndose de los demás
compañeros de su época, así:
Cuando apenas tenía 14 años de edad,
el 21 de abril de 1961, representa a su Colegio en el “El
Festival del Niño Americano” realizado en la ciudad de Quito
Ecuador.
En 1963, 1964 y 1965 dirige el
periódico “Voz Juvenil” órgano escrito de los alumnos del
Colegio Champagnat de Ipiales, el cual se imprimía en la
editorial “Ideal” de Ipiales o en la tipografía “Agualongo” de
Pasto. Este periódico sería el pedestal desde el cual Heraldo se
lanzó a la palestra pública, para empezar a irradiar su
pensamiento, su personalidad, su ideología, que siempre la puso
al servicio de los demás.
Su promedio de notas en el último
año de secundaria de 4.28 sobre 5.0 y sus profesores para este
año lectivo (1964 -1965) fueron los Hermanos Maristas: Miguel
Ángel Chávez, Gentil López, Alejo Moreno, Victórico González,
Padre Humberto Ortega y Lic. Vicente Lucero.
Se gradúa como Bachiller a la edad
de 17 años, el 20 de julio de 1965 en el Colegio Champagnat de
Ipiales regentado por el Hermano Jesús Ordóñez, después de
superar un grave impase con las directivas del establecimiento,
quienes días antes lo habían expulsado conjuntamente con otros
compañeros, al ser sorprendidos pintando en las paredes de la
ciudad unas consignas revolucionarias. La solución del impase
requirió de la intervención de algunas autoridades y dirigentes
cívicos de la ciudad. El problema se solucionó y los afectados
pudieron graduarse.
Perteneció a la cuarta (4ª)
promoción de Bachilleres (1964-1965), a la que también
pertenecieron distinguidos profesionales y ciudadanos de
Ipiales. La siguiente es la lista de sus compañeros de
promoción, algunos de los cuales ya fallecieron:
Carlos Hernán Arteaga Fajardo, Gerardo Antonio
Bravo Rodríguez, Carlos Arturo Córdoba Barahona, Delio Eduardo
Enríquez Cabrera, Marceliano Del Hierro Vela, Germán Rene Lucero
Ortega, Libardo Alirio Lucero Polo (q.e.p.d.), Silvio Buitrago
Muñoz, Víctor Medardo Mejía Vallejo (q.e.p.d.), Ignacio Javier
Miranda Maya, Fabio Vicente Mora Pérez, Luís Felipe Ortega
Bastidas, Nelson Enrique Ortega Bastidas (q.e.p.d.), Edgar
Hernán Ortega Delgado, Marco Antonio Pazmiño Lucero (q.e.p.d.),
Jesús Gerardo Ricaurte Vela, Bernardo Rojas Guerrero,
Heraldo León Romero Sánchez
(q.e.p.d.), Luís Alfredo Terán Arévalo, Omar Edmundo Terán
Martínez, Jesús Humberto Vela Cabrera (q.e.p.d.).
Después de obtener su título de
bachiller, es nombrado como Secretario del Juzgado Promiscuo
Municipal de Guachucal (N.), donde era Juez el Dr. José Narváez,
cargo que ocupara por espacio de escasos meses, siendo talvez la
única experiencia burocrática que tuvo en su corta vida, y la
cual posiblemente influyó para encaminarse por la carrera del
Derecho. Se radica posteriormente en la ciudad de Bogotá, hasta
el año de 1967, donde estudia y obtiene su licencia de Locutor
Radial en la Universidad Libre, profesión que la ejerce durante
algún tiempo en reconocidas emisoras tanto en la ciudad de
Ipiales, como en la capital del Departamento de Nariño.
Ya en esta época, los ipialeños
admiraban sus innatas cualidades de líder y magnífico orador
que posteriormente demostrara en los diversos escenarios
locales, regionales y nacionales donde participó bien sea como
dirigente estudiantil, profesional del Derecho, representante de
la comunidad o dirigente político.
En el año de 1.968 ingresa a la
Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño, en la ciudad de
Pasto. En el mes de febrero de ese año conforma el “Comité
Estudiantil pro Reivindicación Popular” en el Departamento
de Nariño. También integra un movimiento de estudiantes
nariñenses denominado “Frente Estudiantil Democrático” y encabeza
la delegación de estudiantes nariñenses al “IV Encuentro
Nacional de Estudiantes”, realizado en Bogotá el 9 de
noviembre de ese año.
Fue elegido Presidente del Consejo
Estudiantil de la Facultad de Derecho, posteriormente y siendo
“primíparo”, fue elegido Presidente del Consejo Superior
Estudiantil de la Universidad de Nariño, dignidad que ostentó
durante 4 años consecutivos. En toda la historia de la
Universidad nariñense ha sido el único líder que como estudiante
de primer semestre de facultad ocupó esa dirección.
Fue representante de los estudiantes
ante el Consejo Académico de la Facultad de Derecho y
representante de todos los estudiantes de la Universidad, ante
el Consejo Superior Universitario. De esta manera, se
convirtió en el máximo dirigente estudiantil del Departamento de
Nariño y uno de los más activos dirigentes de Colombia en una
época tan convulsionada que se vivió en las universidades
colombianas, la de los años 70.
La presencia arrolladora de Heraldo
en la Universidad de Nariño, en la ciudad de Pasto y en todo el
Departamento fue tan grande que, pronto opacó el exitoso
liderazgo que venía ejerciendo su hermano Darío, quien se vio en
la necesidad de abrirse espacio en otra región del país.
Bajo el lema “Por una Universidad
científica, democrática y al servicio del pueblo”, Heraldo
defendió siempre la educación pública, la libertad de cátedra y
la investigación al servicio del pueblo.
En los primeros semestres de
Universidad, Heraldo inicia su proceso de formación política,
que lo llevaría a integrarse en diferentes grupos y partidos
revolucionarios donde se distinguió por su gran liderazgo hasta
el punto de convertirse en un dirigente a nivel regional y
nacional. Sus posiciones revolucionarias, su elocuencia, su
combatividad y su convicción política, lo convirtieron primero
en dirigente máximo de la Juventud Patriótica (JUPA) y luego del
Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) en el
Departamento de Nariño.
Al iniciar sus estudios
universitarios vivió algún tiempo en la casa de su tío-abuelo
Alfonso Yepes Bolaños, en el Barrio Centenario de Pasto, para
luego trasladarse a las Residencias Universitarias del centro de
la ciudad, ubicadas en un viejo edificio de la esquina de la
calle 19 con carrera 25, donde actualmente está construido el
Centro Comercial “Sebastián de Belalcazar”. Allí vivió un tiempo
en una habitación, en compañía de otros 3 compañeros oriundos de
Ipiales, como son: Jairo Bravo Vélez, Roberto Narváez Ramírez
(q.e.p.d.) y José Salcedo, hasta cuando la fuerza pública allanó
y desalojó violentamente estas residencias, entonces se pasó a
vivir con su esposa, junto a su amigo Antonio Burbano a un
apartamento localizado en la Calle Angosta, diagonal al Centro
Comercial San Andresito. Posteriormente vivió en un apartamento
en la Calle 16 en el sector de la " Panadería Alsacia" y después
en una residencia del Barrio Capusigra.
Contrae matrimonio con Gladis Vela
Caviedes, dama perteneciente a una distinguida familia de
Ipiales, cuya relación dura aproximadamente 8 años. Su padre,
Don Luís Vela Vela, reconocido ciudadano ipialeño y su madre la
Señora Blanca Caviedes Arteaga proveniente de Túquerres. Gladis,
en la actualidad es una destacada abogada que presta sus
servicios a una entidad del Estado. De esta unión matrimonial no
hubo hijos.
En la Universidad, a pesar de que la
mayor parte del tiempo la dedicaba a las exigentes actividades
como líder estudiantil y a la política, nunca perdió una
materia, así lo demuestra el registro de sus calificaciones. Su
grado de discusión y análisis como estudiante era tal que se
atrevía a debatir y a discutir con sus eminentes profesores,
temas profundos que requerían de mucho conocimiento y
preparación.
Como dirigente estudiantil Heraldo
Romero compartió liderazgo con jefes políticos de todas las
tendencias. Libró grandes debates ideológicos con representantes
de los partidos tradicionales, de la Juventud Comunista (JUCO),
del Bloque Socialista, de los “trotskistas”, etc., entre los
cuales se recuerda a Darío Martínez Betancur, Iván Arboleda,
Jorge Bedoya, Álvaro López Dorado, Fabio Velasco (q.e.p.d.),
Álvaro Cabrera, Guido Valencia, Edgar Guzmán, Guillermo Zúñiga,
Ignacio Coral Quintero y Juan Álvaro Mora Mora.
Perteneció a la famosa promoción
1968-1973 de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nariño,
cuyos integrantes entre otros, se destacan en la actualidad en
el ámbito regional y nacional: Jairo Bravo Vélez, Abogado
Litigante y Ex Presidente de ANDAL Ipiales, José Guillermo
Coral, Magistrado Sala Civil Familia, Gloria Oviedo Zambrano,
Magistrado Sala Penal, Eduardo Enríquez Maya, Senador de la
República, Fabio Villota Meneses, Ex- Contralor Departamental de
Nariño, René Córdoba González, Procurador Delegado ante los
Juzgados Penales del Circuito de la ciudad de Pasto, Eduardo
Arturo Martínez, Nelly García, Abogada Litigante, Roberto
Narváez Ramírez (q.e.p.d.) Emilio Erazo, ex – Juez de la
República (q.e.p.d.), Aura María Perneth, Juez Tercera Laboral
en la ciudad de Ipiales, Álvaro Zúñiga Benavides, Abogado
Litigante, Armando Burbano Jaramillo, Luís Guerrero, Ex –
Defensor del Pueblo en Nariño, Carlos Ojeda.
En el año de 1974 Heraldo fue
elegido Concejal de los Municipios de Ipiales y Pasto, por
varios períodos, destacándose por los grandes debates que
propició en contra de la corrupción e ineficiencia
administrativa de las autoridades de aquella época y por su
férrea defensa de las clases humildes y desprotegidas. Sus
intervenciones eran transmitidas en directo por las emisoras
radiales de la localidad y suscitaban mucha expectativa.
Entre los años de 1973 cuando
terminó sus estudios universitarios y 1975 en el que obtuvo su
grado, Heraldo ejerció tímidamente su profesión de abogado,...
"como litigante, en base a una "Licencia Temporal" para ejercer
la profesión que les otorgaban a los egresados, el Honorable
Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pasto (Así lo expresa
su compañero Jairo Bravo Vélez)", En efecto dicho Tribunal le
otorgó dicha licencia, mediante la Resolución Nº 6 del 29 de
enero de 1974, pero también trabajó simultáneamente en su
proyecto de tesis..
Finalmente, haciendo un receso dentro de su
agitada vida política, Heraldo sustenta su tesis de grado
titulada
“Abuso de autoridad y negación de sus derechos a
los presos políticos y comunes”
y obtiene su título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales en
el año de 1975.
A finales de 1978, forma hogar con
Fabiola Astaiza, de cuya relación proviene su único hijo Heraldo
Romero Astaiza distinguido artista y comunicador social de la
capital nariñense.
SU LUCHA POLITICA
Debido a su sensibilidad social y
liderazgo, la gente de Nariño nunca dudó en darle su vocería y
representatividad. Escucha y atiende a todo el mundo
especialmente a las clases menos favorecidas a quienes
representa en sus justas reclamaciones sobre los servicios
públicos, derecho al trabajo, vivienda digna, espacios públicos,
etc.; reclamaciones que terminaron en varios movimientos cívicos
en Ipiales y en la región en los cuales participó y lideró.
“No hubo movimiento cívico y reclamación justa
que realizara en su época el pueblo de Nariño, en el cual
Heraldo no participara”
(2).
Siempre estuvo presente en las justas luchas que libraron las
clases populares y los pobres y era allí donde se agigantaba y
distinguía su portentoso pensamiento.
Sus primeros pasos dentro de la
izquierda colombiana los dio en un movimiento político de
orientación radical el ORC (Organización Revolucionaria de
Colombia) que pronto desapareció. La represión y la persecución
política que el estado realizó en contra de este movimiento, fue
tal que varios de sus militantes desaparecieron y por ende
también la organización.
En el mes de noviembre de 1968 toma
parte en la invasión de terrenos baldíos por parte de
pobladores pobres de Ipiales, la cual fracasa, por lo que
Heraldo realiza en la ciudad de Pasto huelga de hambre en
rechazo al desalojo de los invasores y a la traición que
sufriera el movimiento por parte de la dirigencia politiquera de
la localidad. En ese mismo año participa en el levantamiento
popular efectuado en Pasto, en reclamación por la deficiente
cobertura y altas tarifas de los servicios públicos en la
capital del Departamento. Participa y colabora con las justas
reclamaciones del Sindicato de Trabajadores de Carreteras
Nacionales, realizadas en el Departamento de Nariño. Y en el
“IV Encuentro Nacional de Estudiantes”, realizado el 9 de
noviembre presenta su ponencia respecto a la conformación
democrática del Consejo Superior Universitario. Impulsa la
creación de la Facultad Nocturna de Economía en la Universidad
de Nariño, como una necesidad sentida de la comunidad nariñense
y promueve la organización y participación estudiantil en la
lucha regional por la construcción en el Departamento de Nariño
de la gran Refinería de Occidente.
En ese mismo año, como militante de
la Juventud Patriótica (JUPA) participa junto a varios líderes
revolucionarios de todo el país en el proceso de construcción
del Movimiento Obrero Independiente y Revolucionario (MOIR) y en
el mes de septiembre del año siguiente, asiste a la ciudad de
Bogotá al Encuentro Nacional de fundación del MOIR, de cuyo
partido, años mas tarde (en 1973) sería nombrado Secretario
Regional en Nariño. Heraldo fue uno de los fundadores de la JUPA
a nivel nacional.
Encabezó en 1971 la batalla del
estudiantado de Nariño que propugnaba por una cultura nacional y
científica al servicio del pueblo y un año después, participa
activamente en la conformación del “Comité Intersindical de
Nariño”.
En el año de 1973, interviene en la
“Lucha Cívica de los barrios Sur-Orientales de Pasto”,
cuyo principal logro fue la pavimentación de sus calles, y en
los dos años subsiguientes, en calidad de concejal de los
Municipios de Ipiales y Pasto, denuncia los atropellos a los que
es sometido el pueblo de Nariño y propone acciones de defensa de
los intereses regionales.
Promueve en 1975, conjuntamente con
el gremio de los transportadores de Nariño la lucha cívica
contra el alza en el precio de la gasolina y agita nuevamente
las banderas pro refinería de Occidente con sede en la ciudad de
Tumaco. Se vincula con las comunidades campesinas del Putumayo y
defiende a los Maestros Municipales de Ipiales, quienes eran
atropellados por los politiqueros de turno y participa en la
lucha de los obreros de Chapas y Maderas de Nariño.
Como dirigente estudiantil asiste a todos los
“Encuentros Nacionales de Estudiantes” y logra la más activa
participación de los estudiantes nariñenses.
En el año de 1977 promueve la
participación de las fuerzas vivas del Departamento de Nariño,
en el Paro Cívico Nacional del 14 de septiembre por lo cual es
detenido y condenado a dos meses de cárcel y durante los meses
de abril a septiembre, del año siguiente, como presidente del
Comité Pro-Reivindicación de los Derechos de Ipiales y del
Departamento de Nariño, condujo la lucha cívica de los
nariñenses por la mejora en los servicios públicos, por cuya
causa el día 3 de mayo fue detenido en Ipiales por el Ejercito
Nacional. En esta misma época, fue nombrado presidente del
Comité Departamental pro reivindicaciones de Nariño, dirigiendo
el aguerrido paro cívico del 25 de junio en Pasto. Por órdenes
del Gobierno Departamental fue detenido y condenado a 6 meses de
prisión.
En 1979 impulsa la conformación de
la Liga Campesina del Sur de Nariño y Putumayo.
Por su ideología política y por su
permanente lucha reivindicatoria en favor de los pobres, de los
ancianos, de los campesinos, de los indígenas, de los obreros de
Nariño y Putumayo, fue perseguido, varias veces encarcelado (14
veces), golpeado, torturado, pero nunca renunció a sus ideas y
nunca desistió de su lucha en defensas de las clases menos
favorecidas. En varias ocasiones cuando fue detenido por la
fuerza pública, fue precisamente el pueblo quien a través de sus
manifestaciones y protestas públicas lograron su liberación,
inclusive las turbas enardecidas lo rescataron de los calabozos
y cuarteles militares.
SU MUERTE
Lamentablemente en plena juventud,
cuando, aun tenía mucho por hacer en favor de su pueblo, la
muerte, se le cruza en su camino, ese camino que se presentaba
amplio, extenso y lleno de grandes e impresionantes perspectivas
que irían a contribuir al engrandecimiento de la historia social
y política de su tierra que tanto amó, pues las grandes dotes de
su trabajo y de su inteligencia así lo preveían.
Una letal enfermedad que muchos de
sus seguidores y amigos atribuyen a su sacrificada vida, a las
torturas y castigo físico al que fue sometido, rodeado de sus
familiares, amigos y compañeros de causa, que estuvieron hasta
el último momento a su lado, termina con su vida. Heraldo
fallece en Bogotá, en el Hospital San José el día 6 de
septiembre de 1.980, cuando apenas contaba con 32 años de edad.
Su cadáver fue trasladado el día siguiente vía aérea a la
ciudad de Pasto, donde se le rindieron honores en el salón del
Concejo Municipal y en el Paraninfo de la Universidad de
Nariño, finalmente en carroza fúnebre fue llevado a la ciudad de
Ipiales vía terrestre distante 84 kilómetros de la capital
nariñense, acompañado de una inmensa caravana de vehículos.
En su tierra natal y dentro de
profundas demostraciones de dolor, su cadáver fue colocado en
cámara ardiente en el salón de actos de la Escuela Tomás Arturo
Sánchez (el sitio cubierto más grande de la ciudad en ese
entonces) donde miles y miles de ciudadanos de Ipiales, de la
región y de todo el país desfilaron frente al féretro con el fin
de rendirle sentido homenaje de cariño, admiración y
agradecimiento.
Finalmente el día 8, fue sepultado.
Sus
posiciones políticas y dogmáticas en muchas ocasiones opuestas a
la iglesia, le habían acarreado muchos y graves problemas con el
clero de la región, por lo cual ese día las puertas de la
Iglesia San Felipe, no se abrieron para cumplir la ceremonia
religiosa, pero tampoco se "abrieron" las puertas del Cementerio
Parroquial porque no había permiso para enterrarlo, ni tampoco
hubo permiso en el Cementerio Evangélico, por esta razón la
multitud acompañante tomó la decisión de sepultarlo en la parte
alta del callejón empinado que dividía los dos cementerios,
desde donde tiempo después sus restos fueron trasladados a la
bóveda de la familia, ubicada en el Cementerio Parroquial, donde
reposan en la actualidad.(3)
Previo a su entierro, se realizó una
multitudinaria concentración en el Parque “La Pola” que era su
escenario favorito, donde intervinieron varios oradores entre
los cuales estaban: El sacerdote Luís Antonio Gallardo, quien
pronunció un sentido discurso de despedida, que hizo llorar a
los asistentes, Otto Ñañez quien leyó el comunicado oficial de
la Dirección Nacional del MOIR lamentando su deceso, Orlando
Patiño dirigente regional, su hermano Darío Romero Sánchez,
Secretario Regional del MOIR en el Tolima y Francisco Mosquera,
Secretario General del MOIR a nivel nacional.
Presididas por la Dirección Central
del MOIR asistieron a los diferentes actos, delegaciones de
todos los Departamentos de Colombia, y representantes de muchas
organizaciones gremiales de la región y delegaciones de
Sittelecom, Aceb, Sintracreditario, Anebre, Aspu,
Sintrateléfonos, Fecode, Sindicollantas, Frente Sindical
Autónomo de Antioquia.
SU
MEMORIA
Heraldo
tenía tez blanca, cabello y ojos pardos, contextura delgada,
pequeño de estatura pues apenas tenía 1.65 mts. de altura pero
era poseedor de una enorme y brillante inteligencia.
A la edad de 23 años, Heraldo
obtiene su cédula de ciudadanía Nº 12.953.768, el 24 de marzo de
1971 en la Registraduría Nacional del Estado Civil de la ciudad
de Pasto.
Fue periodista, locutor, poeta,
declamador. Era un lector incansable, le gustaba la literatura y
leía especialmente a Marx y Vargas Vila, Severo Catalina del
Amo, Mao Tse Tung y fue un excelente orador, un verdadero
maestro del discurso en la plaza pública, de una admirable
memoria e improvisación y de una extraordinaria elocuencia. Le
bastaba unos cuantos segundos para coordinar sus ideas y en sus
conferencias y discursos emanaban a borbotones ante el
beneplácito y aclamación de sus seguidores. Entre los políticos
admiraba a Jorge Eliécer Gaitán, Mao Tse Tung y a Pacho Mosquera
Aunque nunca practicó a nivel
competitivo un deporte, fue un destacado dirigente deportivo de
fútbol, básquetbol y ciclismo, logrando gracias a su gestión la
participación, por primera vez, de ciclistas de esta ciudad en
la vuelta a Colombia.
Era una persona alegre que le
gustaba la salsa y la música cubana y era buen bailarín. Sus
amigos y compañeros de toda la vida no escatiman calificativo
alguno cuando se refieren a su personalidad. Manifiestan: “era
sencillo, humilde, modesto, noble, leal, culto, fraternal, y
sano. Era rebelde, valiente, aguerrido, persistente y
extraordinariamente activo. Es decir, en él cabían todas las
cualidades que se le puede atribuir a un ser humano.
Provenía de una familia de la clase media y la
temprana imposibilidad física de su padre les acarreó muchas
dificultades de tipo económico, por eso Heraldo tuvo que
educarse con su propio esfuerzo y con la ayuda de su esposa
Gladis. Ejerció muy poco su profesión de Abogado, pero cuando la
practicó lo hizo con mucha ecuanimidad, gran conocimiento e
imparcialidad en la interpretación de la ley, pero sobretodo con
mucho sentido humanitario, lo hizo solo para ayudar a los
pobres, a los ancianos, a los indígenas, a los obreros y a los
campesinos a quienes nunca les cobró y a quienes los defendía a
toda costa, por eso se hizo acreedor de su amor, respeto y
admiración. Un amigo suyo en alguna oportunidad manifestó:
..."era terriblemente
sensible a los sufrimientos de los pobres. Yo lo vi llorar
varias veces por su gente".(4)
Tenía una oficina en Ipiales,
conjuntamente con el Dr. Jairo Bravo Vélez, la cual funcionaba
en los altos del Edificio de Bancolombia, por donde desfilaban
interminablemente sus “clientes”. Frecuentemente acudía a la
Inspección de Trabajo de Ipiales, a defender a las dependientas
o empleadas de los almacenes de los “turcos” a quienes las
explotaban o las despedían injustamente y a los albañiles y
obreros de la construcción que sus patrones los hacían trabajar
y no les pagaban.
Por su capacidad profesional como
abogado, pudo haber hecho una gran fortuna con el ejercicio de
su profesión, pero él nunca lo hizo con el objeto de lucrarse o
de obtener un beneficio personal, sino en defensa de los menos
favorecidos.
Fiel a sus principios y a las
directrices de su partido, practicó a cabalidad la política de
los “pies descalzos” establecida por el MOIR en 1975, según la
cual los militantes debían servir a las masas populares más
deprimidas, en el campo y en las zonas marginales suburbanas,
pero debían subsistir prácticamente con el apoyo y contribución
de la comunidad.
Por eso, siempre vivió en la pobreza
y subsistía prácticamente de la poca ayuda que le proporcionaba
la organización revolucionaria a la que él pertenecía, a la
colaboración que le prestaban para su alimentación y transporte,
los campesinos, los obreros, los indígenas, los artesanos y
seguidores que compartían con él sus pocos recursos económicos y
también a la colaboración espontánea que le proporcionaban los
intelectuales, profesionales y amigos que tenían alguna
facilidad económica y que compartían sus ideas. Pero Heraldo, de
esta situación nunca se quejó, pues al contrario, la sufría y
padecía con mucho estoicismo.
También de acuerdo con
su pensamiento revolucionario rechazó con vehemencia muchas
propuestas de figuración política y burocrática que le hicieron.
Habían sido tantas las demostraciones de su inteligencia,
trabajo y fogosidad en el discurso, calidades y cualidades que
demostró como estudiante o como líder universitario y popular y
pese a su corta edad varios senadores y representantes de los
partidos tradicionales de Colombia le ofrecieron la suplencia en
el Congreso de la República, pero él nunca aceptó.
Sus múltiples actividades como
dirigente social y político, lo perjudicó en su vida privada. Se
descuidó de sus obligaciones personales lo cual afectó
enormemente su salud y también de sus obligaciones familiares lo
que dieron al traste con su primer compromiso matrimonial.
Debido a su franqueza y a su
ideología política Heraldo tenía muchos seguidores, pero también
muchos enemigos personales y políticos a quienes los combatía
sin tregua.
Aunque se sabía que escribía mucho,
Heraldo nunca publicó un libro, actividad esta a la que de
dedicó meses antes de su muerte, escrito que recopilaba sus
experiencias en la lucha social junto al pueblo de Nariño.
Desgraciadamente nunca se llegó a concretar su publicación,
aunque existen algunos manuscritos que conserva la familia.
El pueblo de Nariño, nunca ha
olvidado a Heraldo Romero Sánchez. Año tras año sus amigo y
allegados le rinden sentidos homenajes y visitan su tumba. Los
directivos, profesores y estudiantes de Pasto mediante una
encuesta democrática, resolvieron rendirle homenaje a su
memoria, denominando con su nombre a una de las Instituciones
Educativas más importantes de la capital nariñense. En Ipiales
también un barrio perteneciente a las clases populares, lleva su
denominación. El Fondo Mixto de Cultura de Nariño patrocinó la
realización de un documental denominado “El Aroma del Alcanfor”
que recoge algunas vivencias de la lucha cívica de Heraldo en la
ciudad de Ipiales.
Los intelectuales, los políticos y
líderes actuales, casi siempre en sus discursos lo mencionan.
Los pobres y menesterosos lo añoran y los artistas y
estudiantes, en sus trabajos, sus afiches, murales y pancartas,
siempre incluyen la imagen inolvidable de Heraldo.
HERALDO ROMERO SANCHEZ, fue, es y
seguirá siendo el mejor líder popular que ha tenido Ipiales y el
sur de Colombia.
"Que tu ejemplo, HERALDO, nos fortifique para
nuevas luchas y que tu recuerdo sea la bandera que nos conduzca
a la conquista de la Universidad con que tu soñaste siempre
grande, libre, científica, analítica y creadora"
(5).
Autor: Germán Yepes Suárez
(1) -
Datos tomados de los archivos de la Registraduría Nacional del
Estado Civil, Oficina de Pasto. Existen otras fuentes no
confirmadas que dicen que Heraldo nació en la población caucana
de "El Tambo" y otras que dicen que no nació en el año de 1948
sino en 1947.
(2) -Tomado
de GUERRERO Yallen, et-al. Heraldo Romero Sánchez: La Educación
y su Pueblo. En: Personajes Importantes en la Historia de la
Universidad de Nariño. Universidad de Nariño. Vicerrectoria de
Investigaciones, Postgrados y Relaciones Internacionales.
(Avance de Investigación). San Juan de Pasto. 2001. p.188-211.
(3)
- En esa época no existía en la ciudad otro cementerio.
(4)
- Tomado del artículo -Heraldo un pequeño gigante- escrito por
Mario Miguel Fajardo en el Diario del Sur el día domingo 10 de
septiembre de 2000 al cumplirse 20 años de su muerte.
(5) -
Tomado del discurso pronunciado por el Dr. Alberto Quijano
Guerrero, el día 6 de septiembre de 1982, en homenaje a Heraldo,
al cumplirse 2 años de su muerte.
ARCHIVO
IPIALES
CYBERZINE: EL MAGAZINE EXCLUSIVO DE LA CIUDAD DE IPIALES
EN EL INTERNET. SEPTIEMBRE 6 DE 1997.
IPITIMES.COM ES UNA CONTINUACION
DEL PERIODICO DIGITAL "IPIALES CYBERZINE", FUNDADO EN OCTUBRE DE
1993, EN NUEVA YORK, POR ARTUR CORAL-FOLLECO.
6 SEP 1997
HERALDO ROMERO
SANCHEZ, TRIBUTO
17 años de la muerte del único verdadero lider cívico y ejemplar
dirigente popular que ha dado la ciudad de Ipiales. Exclusivo!!
por primera vez en el Internet.
Hoy 6 de Septiembre de 1997, se conmemoran 17 años de la muerte
de Heraldo Romero Sánchez. Muere el 6 de Septiembre de 1980 el
abnegado, infatigable y ejemplar dirigente popular y quizá el
único lider cívico que ha dado la ciudad de Ipiales. Su muerte
acontese cuando las desigualdades sociales se acrecentaban y
cuando más se requería de dirigentes que guiaran las luchas del
pueblo. Heraldo, fue apresado 14 veces. A pesar de todo esto, su
espíritu nunca decayó. Fue la voz de Nariño en sus innumerables
discursos que verificaban su fiel convicción.
El pueblo de Nariño le rindió un homenaje ferviente, esto
explicaba claramente cuán hondo había calado en el sentimiento
popular. No existió lucha en el Departamento de Nariño en la que
él no participara.
ALGUNOS APARTES DE UNO DE LOS INNUMERABLES DISCURSOS DE
HERALDO ROMERO S.
"...para qu el pueblo de Nariño pueda volver a trabajar en forma
normal y no tenga que verse en problemas mayores, está en manos
ya no del pueblo de Nariño, como lo dijera alguien, sino en las
manos de la Presidencia de la República, la solución del
problema. Nariño ha cumplido hasta este momento, lo estamos
seguros, que cualquier terreno en que se lo quiera medir, Nariño
cumplirá.
DISCURSO DE DESPEDIDA POR PARTE DEL PADRE LUIS ANTONIO
GALLARDO, ANTE UN MULTITUDINARIO FUNERAL, EL 6 DE SEPT. 1980.
"....Ahora siento un gran vacio, quien hablara por nosotros los
humildes, quien levantó su voz para condenar al patrón ladrón e
injusto, quien se enfrentó a la inspección del trabajo para
defender a los despedidos o a los sindicalistas perseguidos. El
compañero que servía de freno a los casiques, que ponía freno a
los abusos de los poderosos locales, se ha silenciado.
....fue dejando compañeros un hondo sentimiento popular que
brota, que sale de la entraña de Nariño, una lágrima honda, un
clamor profundo para que la herida de HERALDO!! despierte el
entusiasmo, el coraje en otros hombres, en otras mujeres, en
jóvenes y niños, para que nazca una nueva luz, una nueva
esperanza en la familia de nuestra tierra oprimida y dejemos de
seguir con el espinazo doblegado, con el alma servil, vendiendo
la consciencia a aquellos CLIENTELISTAS POLITICOS que a cambio
del voto, nos ofrecen un poco de trago o de chicha, o el empleo
provicional mientras logran encaramarse en el poder. Amigos!,
acompáñenme, por que nace del alma gritar con calor: VIVA
HERALDO ROMERO SANCHEZ!!!" ...VIVA!!!!
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