EN
ELOGIO DE IPIALES Y
EL
SANTUARIO DE LAS LAJAS
por Julio César Álvarez Pérez

La Catedral de Ipiales y el Santuario
de Las Lajas en Ipiales. Foto por Javier Coral G.
Noble ciudad materna: ciudad
cuyos blasones
pregonan la hidalguía de cien generaciones!
Ciudad de pura cepa; filón de poesía,
torrente inagotable de luz y de armonía;
ciudad plena de gracia, bastión de libertades;
nimbada por el arco de cristianas bondades,
ciudad cofre y colmena, donde la grey no cesa
de cantar del trabajo la roja marsellesa,
para decir tu elogio y esculpir tu poema
he pulido la estrofa con elación suprema,
he fundido los ritmos, tallando, en mis quimeras,
el mármol impoluto de todas mis canteras...!
Ni exóticas
leyendas, ni ritmos, ni clamores,
anuncian de
tu vida los rústicos albores,
ni crónicas
añejas ensalzan tu linaje,
severo y aborigen, indómito y salvaje...!
Terrígenos varones de bizarra apostura,
humillando la selva, labraron tu llanura,
y en nombre de su raza que el pasado atesora,
tendiéronla a tus plantas, ciudad, Reina y Señora!
Igual que un gobelino de autóctonos motivos
semejan tus paisajes voluptuosos y esquivos,
y fingen arabescos, mantones y brocados,
los surcos caprichosos de tus frescos sembrados,
y al tul evanescente que brota del bohío
se aúna, cadenciosa, la orquestación del río!
Enmarca la acuarela de tu pampa
guerrera
el flanco milenario de la azul cordillera
cuyos hombros sostienen, formando el pedestal,
las cúpulas soberbias del Chiles y el Cumbal.
Cuan diáfano es tu cielo, que puras auroras,
que límpidos confines conque tu sien decoras...!
Por eso son más claros y más
largos tus días
-como son más azules las esperanzas mías-,
y remedan diluvios de fuego y de colores
y en ese laberinto de ecuaciones de lumbre
formando estalactitas, bajo el azul tedumbre,
llegan las Nubes Verdes a la celeste cita,
Las Nubes de esmeralda que vio el Cosmopolita...!
II
Repican en el alma que sus
fibras desata
de pretéritos tiempos las campanas de plata,
y vuelven a mi mente con la misma fragancia,
los mágicos recuerdos de mi primera infancia…
absorto ante el infolio de tu historia discreta
las páginas repaso con ansiedad secreta,
y evoco la tragedia de la vetusta escala,
las consejas medrosas del barrio la Cruztala,
la Santa Iglesia Grande, nuestro buen Padre Luis,
y el claustro venerado de las Hijas de Asís!
El Patrón San Joaquín, de Neri Los Cruzados,
La Casa de Montalvo con sus Siete Tratados;
EI claro Chorro Grande, sus aguas cantarinas
los cántaros sedientos en manos
femeninas;
La Elvira y La Laguna, EI
Charco y Yerbabuena,
La Vieja Cueva Santa con su olor a verbena,
Panán y Los Tres días, Pichul y EI Carrizal,
el puente Rumichaca y el fiero Totoral...
(Y descorriendo el velo que el corazón rescata,
constelada de rosas de fulgida
escarlata,
inmóvil, intangible, se esboza la silueta,
de la primera novia que me hizo poeta...)
III
Ciudad a quien mis cuitas con
devoción consagro;
tú sabes del proceso del
secular milagro,
que en la escondida laja de la
peña bravía,
presencio la Elegida de la Virgen María...
Oíste los coloquios de la
Virgen y el Niño
la Rapsodia del Rió, con sus copos de armiño;
y de la piedra indócil que tallo el lapidario
surgir viste el prodigio del agreste Santuario
y oíste estupefacta, fervorosa, sumisa,
los primeros maitines y la primera Misa!
Oh, místico Santuario: tu lámpara encendida
conforta la amargura de la raza
abatida...!
A ti llegan rendidas, colmadas de inquietudes,
devotas caravanas de ignotas
latitudes,
y afluyen codiciosas del
bálsamo divino
las almas de los tristes que flageló el destino...
Aves atormentadas en busca del
alero,
llegan los afligidos cargando su madero,
y en el regazo encuentran de la Virgen María,
salud para su pena, piedad en su agonía...!
Oh, Reina de Las Lajas; Emperatriz del orbe:
Tu que todo lo puedes sin que nada te estorbe,
Tu que el cielo dejaste para vivir en la breña
enmarañada y tosca de la tajada peña,
ampara por los siglos a la Ciudad Austera,
defiéndela del odio que en los mundos impera,
y siembra en nuestras almas como en tierra feraz
la divina simiente del Amor y de la Paz...!
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