Muchos colombianos
presos en las cárceles del Ecuador pagan su condena en condiciones infrahumanas
y exigen atención urgente.
por EVELYN KATERINE VILLOTA y ALEXANDER
DIAZ
DIARIO DEL SUR

Hacinamiento en las cárceles.
A raíz de los hechos ocurridos en los últimos días en la
cárcel del Carchi (Ecuador), se evidencia una vez más la terrible e
incomprensible situación con que deben pagar sus condenas los presos
colombianos en los llamados “Centros de rehabilitación social” en el
vecino país.
Las condiciones inhumanas que deben soportar hombres y mujeres retenidos
-y en muchos casos hasta sus hijos- llamaron la atención d e organismos
internacionales como la ONU y el Observatorio Internacional de Prisiones
OIP, entre otros quienes buscan que los gobiernos especialmente el
colombiano pongan en marcha acciones inmediatas para mitigar en parte la
angustia y castigo de miles compatriotas privados incluso de los más
mínimos de sus derechos.
Torturas y tratos crueles
La Organización de las Naciones Unidas presentó un informe en el cual se
da a conocer que en las cárceles ecuatorianas se dan supuestos casos de
tortura, bajo periodos de incomunicación, a que se somete a los
detenidos. Según testimonio de algunos abogados acusan a la policía
judicial de ese país de impedir las entrevistas con sus clientes, así
mismo sucede con médicos particulares independientes.
Quizás como en muchas cárceles en éstas la violación de los derechos
humanos es una constante y al parecer el problema se le salió de las
manos a los gobiernos de ambos países.
Denuncias sin eco
En dialogo con voceros de los internos recluidos en las penales del
vecino país se conoció que éstas se caracterizan por el hacinamiento,
las deficiencias en los servicios públicos y asistenciales, la violencia
marcada y permanente, extorsión, corrupción y carencia de oportunidades
y medios para la resocialización de los reclusos convirtiéndose así en
“depósitos de personas” para quienes se suma a la pérdida de su libertad
el irrespeto por sus derechos.
Exigencias
La gravedad de las omisiones por parte de las autoridades y por que no
decirlo del Estado quines no han atendido de manera efectiva las
suplicas y auxilios de los retenidos exige el uso inmediato y la puesta
en marcha de las facultades constitucionales que permitan mitigar esta
situación.
Las pésimas condiciones que padecen los reclusos aumenta con razón la
violencia intra carcelaria, la pérdida de control en los centros
penitenciarios por parte de las autoridades y socava los principios de
rehabilitación que generan la incidencia de motines con trágicos
desenlaces.
Entre cifras
. De acuerdo a estadísticas más de 13 mil colombianos se encuentran
detenidos en cárceles extranjeras como las de Estados Unidos, España,
Venezuela, Panamá y Ecuador.
. La gran mayoría no han recibido sentencias condenatorias ni se han
concretado sus cargos judiciales.
. Un 78% de los detenidos están acusados por narcotráfico.
. El 93% son hombres.
. El rango de sentencia más común es entre los 5 y 10 años.
. El promedio de edad es de 37 años.
. En Ecuador hay alrededor de 1500 presos colombianos de los cuales
aproximadamente 700 han recibido sentencia.
Tras la rejas....
Ni la salud los acompaña

La necesidad de ayuda humanitaria para los presos colombianos es urgente
e inmediata, informes médicos reportan que quienes están recluidos en
cárceles del Ecuador padecen algún tipo de enfermedad. Funcionarios de
la Dirección Nacional de rehabilitación dieron a conocer que entre las
enfermedades más comunes están las venéreas y respiratorias pero también
se sabe que enfermedades mentales e intestinales se han propagado de
manera sorprendente.
La tuberculosis es una de las epidemias que se propaga con más
relevancia, los reportes médicos indican que el 53% de presos sufren
hipertensión arterial, blenorragia y enfermedades diarreicas y un 47%
padecen algún tipo de enfermedad mental.

Queda demostrado entonces que el Ecuador no ha cumplido de manera
estricta con los tratados carcelarios, manifestándose esta situación en
las malas condiciones por las que atraviesan las personas condenadas a
vivir en una situación de miseria, enfermedad, hacinamiento y peligro.
En busca de soluciones
El común denominador de los organismos internacionales recomienda la
aplicación de sanciones contra el personal penitenciario que abusa de su
poder.
Por su parte Julio Rosero penalista, señala que el gobierno y ante todo
los encargados de ajusticiar a los reos deben adoptar medidas para que
se apliquen penas apropiadas en cada caso teniendo en cuenta los delitos.
La situación de las cárceles y la falta de control también obligaron a
funcionarios ecuatorianos como es el caso del Gobernador del Carchi
Bolívar Chamorro en diálogos con funcionarios de la Secretaria de
Gobierno Ecuatoriana exigir la intervención del Estado y la aprobación
de los procesos para que reos colombianos salgan de los penales y paguen
sus condenas en su país.
Los internos han manifestado en muchas oportunidades que el gobierno de
Colombia los ha abandonado y por ello claman de atención y ante todo de
garantías, varios de ellos se sabe ya han pagado su condena y aun así se
encuentra privados de la libertad esa misma que claman a gritos y
exhortan se les sea devuelta.
Miles de historias

El casos de las mujeres que han sido retenidas pro algún delito es
triste y parte el alma, muchas de ellas con familia se han visto
obligadas a recluir también a sus hijos, privándolos de la libertad y
obligándolos a padecer hambre y a vivir en condiciones peores que las
que se padecen en la calle.
DIARIO DEL SUR conoció que los hijos de las reclusas estudian en las
mañanas y regresan a dormir, en la tarde. Los miércoles son días de
visita y los corredores de los centros de rehabilitación femeninos se
tornan de cierta alegría, la misma que se va diluyendo con el pasar de
las horas.
Mientras las internas reciben a sus amigos, familiares, novios, esposos,
noticias del exterior o regalos como cartas, galletas, fotos y recuerdos...
en las guarderías dispuestas para atender a los menores hay mujeres que
se encargan de cuidarlos.
“Mi mami esta presa por drogas, pero ella es buena y me quiere. A mi me
gusta jugar a la pelota”, dice Luis Carlos de 7 años, el único lugar que
conoce es la cárcel de mujeres de Quito, llegó a los cinco meses de edad,
la mayor parte del tiempo la pasa en la guardería y a las 5 de la tarde
vuelve con su madre. Rocio una chica de 10 años visitó a su madre por
que estaba en vacaciones, ella vive en el Putumayo con su abuelita “me
gusta venir a ver a mi mamá, vine con mis hermanos pequeños”.
Para poder solventar la alimentación de estos pequeños algunas cadenas
donan alimentos como Parmalat quien regala la leche, otros se consiguen
gracias al trabajo de los voluntariados.
Según las personas que cuidan a los pequeños quizás por el encierro los
niños son muy agresivos y se insultan mucho pero al mismo tiempo
demuestran su ansiedad por recibir cariño. Las necesidades son muchas y
la ayuda muy poca, se requiere medicinas, maestros, leche, pañales y
lugares apropiados para disipar de sus mentes el encierro al que se han
visto por el destino obligados a padecer.